Crítica | Black Widow (2021)

Marvel llega tarde

Spoilers de Avengers: Endgame a continuación

Por más que resultara olvidable por sí misma, mi mayor decepción alrededor de Capitana Marvel (crítica acá), primera película de Marvel Studios protagonizada por una mujer, fue su simple existencia. Tras su anuncio, dicha producción de 2019 confirmó que la primera heroína en recibir el tratamiento de este universo cinematográfico no sería Viuda Negra, un personaje que había sido introducido una década antes en Iron Man 2. El personaje interpretado por Scarlett Johansson merecía su propia aventura por antigüedad, por haberse parado detrás de varios héroes masculinos durante años y por ganar popularidad sin tener ningún superpoder. Marvel tenía suficientes razones para darle a Viuda Negra su propia película, al menos hasta que dicho personaje murió durante los eventos de Avengers: Endgame (crítica acá). Aparentemente, esa muerte era necesaria, dado que hoy, de la mano de una precuela, Viuda Negra finalmente tiene la posibilidad de brillar por sí misma. Aunque, con pocas razones para narrar la historia de una heroína que ya cumplió su arco narrativo, es valido cuestionarse si Black Widow llega tarde. Admitiré que tiene frescura cuando la historia responde a sí misma, pero cuando toca responderle a Marvel Studios y sus objetivos, las cosas cambian.

El atractivo de Viuda Negra o Natasha Romanoff va en contra de mucho de lo que su universo ofrece. Su condición como simple mortal conduce a la heroína por conflictos casi raros para Marvel Studios, aquellos que no son interplanetarios o están llenos de magia. Black Widow se ubica luego de los hechos narrados por Capitán América: Civil War (crítica acá) pero dicho lugar en el tiempo es intrascendente al ver que la precuela nos muestra como el pasado alcanza a Natasha y la obliga a cerrar varios capítulos de su vida. Algo coherente al saber lo que le depara el destino luego de esta aventura individual. Las precuelas suelen ser tan buenas como los orígenes narrados, y en esta oportunidad hay un buen balance entre factores conocidos y nueva información. Las entregas anteriores de Marvel ya habían dejado datos acerca de Viuda Negra y sus orígenes, y estos obviamente regresan, pero lo destacado proviene de la novedad. A través de tres personajes nuevos, Black Widow ofrece una solida dinámica de familia disfuncional que logra ser más atractiva que cualquier escena de acción. Con ella se ponen en la mesa varias temáticas, pero la destacada es la que proviene del Guardián Rojo, personaje interpretado por un David Harbour comprometido, quien transmite serias dificultades para olvidar los días de gloria y a quien le es difícil aceptar que podría haber fallado como supuesto héroe. Ese tipo de elemento le da vida a la precuela, jugando con personajes imperfectos capaces de orquestar un drama creíble.

Durante los primeros dos actos, el guion se olvida de los superpoderes e implementa acción bien filmada, donde los golpes se sienten con cada plano y las persecuciones no dan respiro. Estas primeras secuencias dan lo que uno podría querer de Black Widow, una película de Marvel algo más anclada a la realidad, con acción que, en algún momento puntal, recuerda a la memorable Capitán América y el Soldado del Invierno. Cuando ofrece un thriller sencillo o cuando indaga en su suerte de drama familiar, la precuela hace su trabajo, sin desentonar dentro de su universo expandido y sin olvidar que tiene algo con lo que diferenciarse del resto. Es decir, tiene con que diferenciarse hasta que el legado de su franquicia le pasa por encima. En manos de un tercer acto extendido, Black Widow muestra sus verdaderos colores al olvidar sus desarrollos más interesantes, al perderse en acción compuesta de efectos visuales bastante notorios y al subrayar ciertas temáticas que tampoco eran sutiles hasta ese momento. Olvidando que parte de su propuesta se centra en preparar el futuro de esta franquicia, la sombra de Marvel Studios se ve mejor cuando todo opta por lo básico. Otras películas de Marvel podrán beneficiarse de constantes explosiones o múltiples villanos, pero no son una solución para esta precuela, cuya verdadera historia se siente eclipsada por secuencias que parecen creer que más es mejor. Es así que los puntos fuertes se desvanecen, y aunque esos personajes nuevos mantengan su brillo, ellos resultan promesas esperando otra película para recibir más atención. 

Sin demasiadas particularidades, Viuda Negra encontró popularidad siendo diferente a los demás superhéroes, y parte de esta precuela abraza su falta de poderes. Ese fragmento funciona y propone una película que pudo haber sido efectiva años atrás, cuando el origen de la protagonista era más relevante y cuando su tipo de tercer acto resultaba más atractivo. Con más de 20 películas detrás, Black Widow solo atrae cuando pone algo nuevo sobre la mesa, en cuanto debe comportarse como el resto, la frescura desaparece, y hasta opaca todo lo que ofrece el sólido elenco, encabezado por Scarlett Johansson, el mencionado David Harbour y las siempre confiables Florence Pugh y Rachel Weisz. Solo con esos cuatro interpretes hay un grado de calidad aquí, pero incluso así, el resultado final termina donde temía. Puede que Black Widow no sea una oportunidad completamente desperdiciada pero definitivamente llega tarde.

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