Crítica | Misión de Rescate (2020)

Acción decente y ritmo pobre

Viviendo bajo la sombra de una catástrofe global que ha clausurado los cines y ha cancelado los estrenos que quedaban previstos para la primera mitad del año, el público ha pasado a centrarse en Netflix como principal distribuidor de cine. Más allá de su catalogo, el atractivo proviene de las novedades al ver que el servicio de streaming aún mantiene un calendario a salvo de cambios, lo que supone la llegada de estrenos en fecha, algo que empieza a extrañarse cada vez más. Es una bendición para Netflix, pero también una condena, haciéndonos depositar más fe en su producción cinematográfica, un campo que, salvó algunos casos perfectos, siempre le ha costado más que aquel referido a las series. Especialmente cuando hablamos de su cine casual, de superproducción, todo parece ser empujado por mucha apariencia y pocas intenciones, aunque bajo las circunstancias, es normal que Misión de Rescate resulte interesante, porque sin experiencias en salas, una cinta de acción frenética protagonizada por Chris Hemsworth suena como un film de género dispuesto a llenar un vacío, un cine de sala ruidosa. Con ese aspecto, no se le debe pedir demasiado a este despliegue de acción, el cual tiene permitido lucir sus secuencias explosivas o incluso entrar en campo de cine B. Es una pena que piense eso en base a necesidad, ya que entre seriedad, falta de energía y confusión, nada puede rescatar a Netflix de este pesado producto de acción monótona, uno que ni siquiera puede aprovecharse de la falta de superproducciones.

Bajo el título original de Extraction, título apenas más complejo que la traducción, el guion no pierde tiempo en señalar su objetivo. Todo se centra en el secuestro de un joven, hijo del mayor narcotraficante en India, lo que crea una carrera con varias partes dispuestas rescatar o asesinar al niño en cuestión. Sin embargo, alguien llega primero, Tayler Rake (Chris Hemsworth), un mercenario contratado para efectuar el rescate y la aparente estrella de acción de turno. Digo eso último porque, con el joven bajo su cuidado, él pasa a ser el objetivo, lo que convierte a la película en una cacería constante con peligro en cada esquina. En esencia, esa base no suena mal, y tampoco es engañosa. Sobre el final de su primer acto, Misión de Rescate endereza su argumento mal presentado a base de su aparente encanto y la acción constante. Para concluir esa primera parte, la película juega todas sus cartas y orquesta una persecución masiva presentada en un plano secuencia, momento que despierta el asunto y que se presta para varios elogios. La cámara comienza siguiendo a un auto, sale hacia afuera, escala un edificio, orquesta luchas con armas y golpes; es un espectáculo digno de ver, pero se lleva todo el combustible. Aquí se comete el mayor error, abandonar su ingenioso plano para dejarnos a merced de un film que pronto olvida su energía y parece al tanto de sus carencias.

Hay lugar para analizar su acción y estilo dividido entre movimientos de cámara dignos de The Raid y coreografía inspirada en John Wick. Ahora, sacar calidad de buenos ejemplos no significa que se imite todo, porque Misión de Rescate no puede igualar el factor frenético en The Raid o el balance exagerado de John Wick. Esos ejemplos sirven para demostrar lo estancado que se siente este producto de Netflix, al apuntar por un tono serio cuando sus mejores momentos anhelan un entorno más suelto. Se puede ver en Hemsworth, quien desaprovecha su carisma a cambio de un personaje sobrio que no explota sus momentos más caóticos ni transmite demasiado con el drama que no lo deja dormir. El libreto parece querer mostrarlo casi como un superhéore, el hombre indestructible que salvará el día, por lo que se necesita jugar con esa condición, no sirve verlo salir ileso para luego entrar en un modo dramático de poca credibilidad. Tomando la trama con tanta seriedad, el argumento evoca una temática demasiado encaprichada con un mensaje que es difícil de procesar entre la acción desatada. En sí, Misión de Rescate quiere decir algo sobre la fragilidad de los niños, la importancia de una figura paterna y los distintos horrores que sufren ciertos jóvenes desafortunados. Eso suena profundo, pero en papel, porque la temática no encaja, particularmente cuando Hemsworth es atacado por un montón de niños y este se los quita de encima con un par de golpes. ¿Debería ser algo triste? Quizá, pero se ve cómico.

Puedo aceptar que Misión de Rescate no se pierda en una constante tormenta de acción y que prefiera tomárselo todo en serio, es solo que su trabajo dramático termina de sepultarla. Ni la tensión ni el drama se sienten en el argumento a medida que el mismo se pierde entre personajes que sobran, conflictos confusos y dudas acerca de toda la trama. Desearía que el gran trabajo de cámara eclipsara la falta de energía pero pocos trucos podrían solucionar los vacíos o la extrema violencia a merced de nada. Si esa última pretende ser gratuita o dura, no lo sé, y el hecho de que la película tampoco, dice mucho, especialmente junto a su temática que, lamentablemente, no tiene vía de escape.

Misión de Rescate está disponible en Netflix

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