Crítica | Cats (2019)

Un musical blando convertido en pesadilla

Hay un momento sumamente ilustrativo en Cats, adaptación del celebrado musical de Andrew Lloyd Webber dirigido por Tom Hooper. En sí, hay varios instantes simbólicos de lo que supone este sordido espectáculo de cálculos erróneos, porque los primeros minutos ya se encargan de ser muy representativos, no obstante, hay un momento perfecto debido su sutileza en un mar de factores mucho más graves. Digitalmente convertido en un gato antropomórfico que come basura y que tiene una moña como parte de su pelaje, James Corden detiene su propia canción a favor de un chiste. En ese pequeño intervalo, él deja un espacio y dice la palabra “gatos” a medida que mira a la cámara. Un segundo más tarde, todo vuelve a la supuesta normalidad de este extravagante espectáculo, pero por un momento, Corden cuestiona la realidad que estamos viendo en pantalla. Pretende ser un guiño, pretende ser una risa intencional, solo que bajo la escala de su críptica ejecución, es lo más ilustrativo de la experiencia. La película admite que aquello en pantalla escapa a nuestra comprensión o aceptación, parece entender que ha creado algo único y a la vez catastrófico, y ese es el entendimiento correcto. Cats es claramente una especie única, un musical de técnica imposible de imaginar, otro caso en el que es necesario ver para creer. La única diferencia es que nadie necesita creer esto, ni mucho menos mirarlo.

Explicar Cats no debería tomar demasiado tiempo, dado que no hay mucho que analizar en su historia compuesta por gatos vagando en la noche. Es más, analizar podría ser la peor idea en este musical parcialmente vacío que prosigue a cantar sin demasiadas lecciones, desarrollo o entretenimiento. Decir que toda canción en Cats es un desperdicio no sería justo, pero si suena acorde en manos de esta adaptación, dado que la misma prosigue a distraer hasta que el aprecio de una melodía suene imposible. Casi toda tonada se limita a ser el relato de un gato cantando en busca de una salvación, y nos adentramos en este universo bajo ese concepto y poco más. El resto se limita a poder deleitarse por lo que Tom Hooper pone en pantalla que, bueno, obviamente es el subrayado del asunto.

La idea básica de Cats es inmediatamente inadecuada, al menos desde el primer instante en que uno de los gatos empieza a moverse en pantalla. En papel, basandonos en la apariencia de la obra original dónde el elenco se viste de gato, esta adaptación es fiel y solo toma la opción moderna al cambiar el disfraz felino por un retoque digital, pero ese retoque sigue siendo una condena. El aspecto puede definirse como tétrico al toparnos con personajes de cara humana y cuerpo de gato que no parecen pertenecer ni a su propio mundo, el cual llena sus ambientes de incoherencias en cuanto a escalas y conceptos. No es que busque lógica en un musical de gatos parlantes, especialmente cuando los mismos lucen caras humanas, es solo que el despliegue supera lo imaginable y se convierte en una desagradable distracción. Aunque sea su único propósito, el ver gatos corriendo en dos patas y teniendo brotes compuestos de danzas variadas o movimientos aparentemente felinos es una distracción del musical en sí mismo, el cual tampoco pierde el tiempo en mostrar su verdaderos colores. Frente a ese panorama visual, sería fácil decir que la tecnología todavía no está lista para encarar una visión así, pero la realidad es que esa visión no está mal resuelta, está mal ideada. El concepto de Cats es tan errado que consigue sabotear cualquier posibilidad de éxito y todavía va más allá cuando quiere tener ideas más jugadas. Durante su introducción, es aparente que el director Tom Hooper busca un ambiente siniestro en base a sombras, luces y siluetas, pero no es consciente de lo que supone emparejar esa intención con sus gatos. Es algo macabro y una impresión imposible de suprimir, especialmente cuando la película prosigue a sumar otros conceptos tenebrosos como ratones con caras de bebe y un montón de cucarachas danzando en fila y luciendo rostros apenas insertados en sus cuerpos. Créanlo, eso ocurre, y en los primeros 20 minutos de la excedida duración.

Habiendo mencionado el primer acto, es claro que ahí están los tropiezos mayúsculos y la estelar sorpresa visual. No obstante, aun hay dos actos más para soportar, y con ellos nos sumergimos en el musical. Cuando finalmente podemos centrarnos en las canciones, es fácil notar que no hay nada ahí, especialmente cuando las melodías más celebradas parecen haber sido saboteadas. Por nombrar una canción, la memorable Memory recae en la voz de la talentosa Jennifer Hudson y hasta ella tropieza en su interpretación. En sí, Hudson da todo, es solo que supera los limites del film y entra a un nivel de dramatismo y emoción completamente fuera de lugar. Cats es una cinta con cucarachas con cara y gatos que abren un cierre en su pelaje para revelar una segunda piel (no me pregunten como funciona eso), así que ver a Hudson hundida en lagrimas y efectos visuales mal encaminados es más problemático que emocionante. Si la profundidad no se siente ahí entonces no existirá nunca, dado que todo lo demás es un circo de canciones (decentes o mediocres) acerca de personajes caricaturescos y completamente olvidables.

En lo que refiere a su musical, incluso pensando en una mejor ejecución, Cats no carga contenido o algún poder emocional, por lo que queda poco para aquellos que cumplan con la difícil tarea de superar la apariencia de los gatos. Llegar al final sin nada más que el susto de la experiencia es normal, porque efectivamente no hay contenido para recordar aquí, solo una blanda colección de canciones sin argumento y con un remate absolutamente pésimo. Encima de su apariencia, esta adaptación de misteriosas decisiones duplica su horror al proponer una película mediocre incluso si cerramos los ojos. Cats no es un producto que falla a la hora de cumplir su intención, es una intención imposible de cumplir. Es cierto, los gatos son una fascinante y horrorosa distracción, y la peor oferta aquí, pero es necesario recordar que nos alejan de un contenido bastante agotador por sí mismo.

2 comentarios en “Crítica | Cats (2019)

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