Crítica | Entre Navajas y Secretos (2019)

Un misterio filoso, astuto y excéntrico 

Vi Entre Navajas y Secretos como parte del MONFIC 2019

No estoy seguro de querer entrar en una conversación polémica, pero gracias al estreno de Star Wars: Los Últimos Jedi, mencionar a Rian Johnson se ha convertido en una discusión constante. Una discusión particularmente tonta, al permitir que una sola película, una absolutamente valida y decente, tapara el trayecto de un cineasta creativo, que efectivamente aterrizó sobre una de las franquicias más grandes de la historia a base de talento. Ahora, es imposible no mencionar al director y guionista, ya que, pudiendo ser el más afectado por las críticas, Johnson no cedió y aprovechó su nuevo estatus entre superproducciones para introducir otra apuesta propia de su identidad, una más cerca de su misteriosa Brick o The Brothers Bloom que de su Looper: Asesinos del Futuro. Reuniendo el elenco más grande de su carrera, y uno de los más grandes en Hollywood, Entre Navajas y Secretos o (más adecuadamente) Knives Out presenta un enigma clásico inyectado con personalidad y una actitud excéntrica, un juego de sospechosos con filo inmediato y perfecta habilidad para presentarse. Imitando las reglas de una partida de Clue, cada personaje es memorable, cada pista es pintoresca, cada trama es enérgica y cada detalle es irresistible. Si miran bien, puede que resuelvan el misterio, pero eso no detendrá a Knives Out de lucir su astucia.

Mencionada la partida de Clue, Knives Out se explica a través de sus protagonistas, es decir, sus sospechosos y victimas. La victima en cuestión es Harlan Thrombey (Christopher Plummer), un autor multimillonario de novelas de misterio viviendo en una colorida mansión. ¿Los sospechosos? Bueno, los familiares de Harlan, una colección de personajes excéntricos con propios motivos para querer ver a su cabeza de familia en la tumba. A pesar de varias vueltas de tuerca, los testimonios conducen a Knives Out, recibiendo los puntos de vista de cada testigo para que nosotros empecemos a poner las piezas en su lugar. Ahora, argumentalmente, Rian Johnson también se encarga de que alguien ordene el rompecabezas al presentar a Benoit Blanc (Daniel Craig), un investigador poco ortodoxo que saca a cada personaje de su zona de confort, y el encargado de poner la trama en marcha.

Realmente, hay poco que manejar en Knives Out, porque solo estamos a merced de unas pocas locaciones (casi todo ocurre en la escena del crimen) y el amplio elenco de personajes, no obstante, todo cuenta con una presentación ordenada, uniendo lo caricaturesco con el ingenio o lo filoso. Desde que entramos en la casa de los Thrombey, cada adorno y color van preparando un escenario dónde los protagonistas encajan a la perfección, no solo por sus atuendos coloridos, sino por sus divertidos perfiles y sus desesperadas personalidades, formas de ser que complican el misterio y hasta trazan una interesante metáfora. Dicho mensaje se divide entre elementos de inmigración y riqueza que suenen especialmente familiares al día de hoy, lo que supone una propuesta bien enterrada en el alma del film que casi se siente como el verdadero objetivo disfrazado. Ahora, hay que señalar al disfraz como lo más memorable, porque el misterio de Johnson es una construcción bien balanceada entre su voz y el cliché. Presentando una base obvia que podría haber salido de cualquier aventura de Hércules Poirot, Knives Out empieza en lugares comunes pero se asegura de condimentar, ya sea por su forma de desplegar los hechos o su genial capacidad para ir hacia adelante y atrás sin agobiar. En sí, el enigma en juego no es algo que descoloque con sus respuestas, pero la forma de resolverlo funciona, ya sea por el entretenimiento que Johnson saca de algunos personajes o el pequeño argumento que crea a raíz de uno de ellos. Es cierto, las historias de Poirot son una inspiración aquí, pero Knives Out tampoco las sigue al pie de la letra, sin duda elabora sus propios trucos.

Tan centrado en sus personajes, debo dar crédito al libreto por su imaginación y su capacidad para separarlos. Pero, está claro que la verdadera personalidad es producto del fantástico elenco que Johnson tiene a su disposición. Es innegable, si es por nombres, la película podría presumir de tener uno de los mejores repartos. Unir a Jamie Lee Curtis, Michael Shannon, Toni Collette, Chris Evans y Daniel Craig (por mencionar algunos) en la misma habitación vale algo, y ese valor se demuestra viendo como todos se divierten con cada diálogo. Es una pena que algunos personajes no tengan más secuencias para brillar, aun así, hay personas a destacar. La mayor sorpresa proviene de Ana de Armas, quien recibe uno de los roles más amplios y consigue cargar con gran parte de la película. Ella funciona todavía mejor al emparejarla junto a Daniel Craig, un opuesto en escena que se dedica a caminar una linea fina entre la peculiaridad y la caricatura. Exagerando un acento y protagonizando la investigación, el Benoit Blanc de Craig no agota y realmente se convierte en la fuente de varias risas por pura actitud. Es un ejemplo del humor de Johnson, que aquí se divide entre lo obvio y particular, ya que une chistes de asombrosa simpleza con otros toques más inteligentes o extraños. Todo lo que hace Craig pertenece a los últimos, dado que su peculiaridad empieza a resultar cómica luego de pasar mucho tiempo con él.

Claramente interesado en introducir una película con personalidad, Rian Johnson regresa a su lado más pintoresco y lo aplica a un misterio tradicional. En ese proceso se encuentra con un enigma que da mucho juego y que le entrega una lupa a su espectador. Mirando de cerca, puede que éste encuentre pistas, quizá hasta parte de las respuestas, sin embargo, también se topará con un enorme carisma y la dosis justa de excentricidad, ambos beneficios de un libreto bien construido, dispuesto a girar y girar como si fuera su único lenguaje. Sabiendo que las vueltas de tuerca pertenecen a su naturaleza, Knives Out gira sin marear y acomoda delirios mayúsculos al lado de secuencias ingeniosas y personajes peculiares. Esa combinación es parte de un tono ideal que nos atrapa con su asesinato, nos invita a indagar y nos despide con un mensaje. No hace falta investigarla demasiado, está claro, Knives Out es un filoso deleite.

Crítica Audiovisual

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