Crítica | Estafadoras de Wall Street (2019)

Un entretenimiento despierto

Las apariencias engañan. De mayor o menor importancia, ese es un punto que protagoniza Estafadoras de Wall Street o Hustlers, nueva película de Lorene Scafaria que desafía expectativas al proponer más contenido que el imaginado a simple vista, especialmente al trazar una linea delgada entre su entretenimiento y su peso. Con una calidad tan sólida, preguntar por su verdadero norte resulta natural, deslumbrado por un trato de notorio cariño e inteligencia. Imponiendo calidad que siguiere la mejor versión de esta historia, la cinta arrasa con el espectador de la forma más carismática e ingeniosa, no obstante, dicha calidad obliga a preguntar por el contenido. Como simple aventura de crímenes y personajes pintorescos, Hustlers tiene lo que se necesita y más, pero llegando a rozar otros horizontes, es difícil no pensar en lo que falta. Efectivamente, hay contenido aquíy ahí yace la diferencia, ¿pero hasta dónde alcanza?

Hustlers toma una historia real relativamente simple y la envuelve entre un aspecto despierto y un toque de importancia. Claro, resulta complicado encontrar dicho toque bajo una extensa dosis de brillo, canciones pop y otros excesos, aunque todo termina dibujando la película correcta. El hilo que le da coherencia al film es el de Scafaria como guionista, quien se centra en Destiny (Constance Wu), una stripper probando suerte en un nuevo club de noche, buscando a alguien que le de el empujón correcto para ganar más dinero. Ella finalmente encuentra lo que busca de la mano de Ramona (Jennifer Lopez), una stripper con experiencia y de mayor visión, una mano amiga, pero también una que termina arrastrando a Destiny a cometer crímenes para llenar sus bolsillos. Drogando clientes para robarles el dinero, la colaboración entre Destiny y Ramona llega lejos antes de empezar a rozar problemas con la ley, y dicho camino es capaz de atrapar al espectador con un gran ojo para construir personajes y combatir cierta repetición. Sabiendo lo que tiene, el libreto le da carácter a sus protagonistas para que su historia suponga más que una serie de escenas bien dirigidas o cómicas. Entre el obvio disfrute al que apunta esta serie de crímenes, el drama encuentra la forma de soltar tintes que comprometan al espectador y lo crucen con verdadero contenido. Este es un film que no olvida que la crisis estadounidense de 2008 forma parte de su conflicto, que tiene parámetros grises para los personajes de Ramona y Destiny, y que sabe cuando es momento de ser excesiva o pasiva. En el caso de esa pasividad, cuando el drama pretende dejar impacto, casi se desea que llegue más lejos, porque el resto definitivamente lo merece.

Teniendo en cuenta la falta de un mayor poder dramático que refuerce la clase de comentarios que quiere hacer, Hustlers sabe escapar a la falta de peso de forma visual. Con una fotografía que brilla y deja más de un cuadro memorable, el lenguaje cinematográfico pone énfasis a varias escenas, y son éstos toques los que terminan recibiendo una carcajada, un aplauso por ingenio o un gran golpe dramático. La cinta tiene un cerebro, y a cargo de la dirección y libreto, Scafaria es su dueña, proponiendo una película clara que sabe lo que hace, que realmente quiere entretener a base del peso a su disposición, al punto en que se desea un poco más de todo lo desplegado. Al igual que el cerebro importa, Hustlers tampoco sería igual sin sus dos interpretaciones centrales. Sí, todos hablaran de Jennifer Lopez y su atrapante Ramona, y será algo acertado, porque ella encuentra lugar para un carisma y actitud imposibles de olvidar. Ahora, la destacada en el reparto debe ser Constance Wu, quien entrega una actuación extremadamente completa y casi inolvidable. De ella sale el deseo de ver más drama al encontrar a su Destiny como un personaje lleno de momentos entrañables, decisiones difíciles y secuencias dramáticas. En su totalidad, Hustlers está llena de actuaciones memorables, y de un reparto casi completamente femenino, lo cual es muy refrescante. Ahora, más refrescante resulta ver que dichos personajes femeninos, al menos los principales, cargan con construcciones dignas, haciéndolos dueños de mentalidades sólidas y de bienvenidos fallos. Aquí no hay un capricho por responder a la falta de cine encabezado por mujeres, hay un verdadero deseo por entregar personajes con dimensiones, ya que la construcción deja protagonistas muy caricaturescos pero también humanos, y eso es tanto lo que necesita Hustlers como lo que utiliza para sorprender.

Demostrando ingenio y cariño desde su primer plano, Hustlers alcanza una calidad que la separa de la clase de entretenimiento que parecería proponer. No, su peso no la empuja a otros géneros, pero el mismo es una grata sorpresa, una que, lamentablemente, lleva a exigirle un poco más. Aun así, hay poco para echarle en cara, especialmente cuando brilla a manos del inevitable disfrute proporcionado por su exceso. Sabiendo cuando divertirse y cuando poner un poco más, lo nuevo de Lorene Scafaria coloca a la directora bajo el gran ojo de Hollywood, demostrando ser una mente ideal para inyectar vida en una superproducción. Cine que, admitámoslo, necesita esa vida para proporcionar la clase de entretenimiento que hay aquí.

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