Crítica | Dumbo (2019)

El clásico de Disney se reinventa y al menos ofrece, no solo calca

Podría preguntar ¿por qué? cada vez que Disney decide reconstruir alguno de sus clásicos animados, pero no serviría de mucho a medida que tendría que hacer esa pregunta dos o tres veces al año; y solo para obtener la misma respuesta: la nostalgia. Por lo tanto, me vi obligado a la formulación de tres grupos para dividir estos remakes. Tenemos 1) Hiere a la versión original (Maléfica), 2) El Calco (La Bella y la Bestia) y 3) Con razón de ser (El Libro de la Selva). Siendo practico, esta reciente colección de remakes seria fácil de ordenar en dichas categorías, pero dándole el beneficio de la duda a estos proyectos, creo que sería justo abrir otro grupo: 4) Las que aportan. Se necesita tal espacio cuando aparecen casos como Dumbo, producto que podría hasta presumir de su innecesaria naturaleza y que al mismo tiempo lucha por, al menos, una estética. Pero ese solo esfuerzo, esa mínima intención, se traduce a un cine infantil algo alejado del material original, centrado en presentar su propia película.

Mencionando estética e intención, lo obvio sería pensar que la dirección de Tim Burton es la clave detrás de la nueva Dumbo. Aunque, igual de predecible sería que Burton no impusiera mucho en el proyecto, al contemplar que el director de clásicos como Beetlejuice Edward Scissorhands transita una etapa de poca creatividad. Con eso en mente, se podría decir que ambas nociones están en lo correcto, pudiendo culpar a Burton por tener una película visualmente memorable y algo diferente, mientras señalamos que ni siquiera roza los talones de alguna de sus obras más características. Supongo que eso habla bien del director, quien sigue siendo capaz de inyectar energía o personalidad hasta en un proyecto creado a partir del calco, pero lo que es más importante, el cineasta demuestra lo que requieren estas copias. Necesitan una visión, y Dumbo la tiene.

Complicando un poco el clásico animado de 1941, Dumbo le pasa el protagonismo a los humanos y mantiene a los animales callados para crear un relato algo más extenso con la misma base. Dumbo es un pequeño elefante con las orejas extremadamente largas, obligado a ser una atracción de circo y estar separado de su madre; eso se mantiene, pero pasa por debajo a medida que el espectador se queda con las idas y venidas del circo y la idea de Dumbo como una atracción celebrada y de posible venta. De hecho, no pasa mucho tiempo para que todo el espectáculo pase a una enorme parque de diversiones y la película se distancie por completo de su predecesora. Esa decisión inmediatamente arroja novedad sobre el film, convirtiéndolo en una superproducción menos delicada que la original. Pero eso era algo imaginable. Al menos la belleza escapa de estos nuevos horizontes, siendo el espacio para el cuidado visual que Burton suele imponer. Dumbo recibe las dos garantías de Tim Burton, primero un elenco de primera compuesto de sus habituales colaboradores, como Michael Keaton, Eva Green y Danny Devito, y luego un diseño de producción único, uno que lucha entre circos tradicionales y un visión anticuada del futuro. Eso último refiere al mencionado parque de diversiones, que definitivamente es el punto más cautivador del film. Junto a Dumbo por supuesto, que afortunadamente logra encontrar la ternura en su nueva forma digital.

Pudiéndola definir como un cimiento característico para Disney, la primera Dumbo puede describirse como algo extremadamente sencillo y bello, y esta nueva versión responde a ello agregando elementos y fabricando una película principalmente infantil, sin demasiadas pretensiones y buenos mensajes. Eso no significa que iguale el tradicional poder de su hermana, aunque al menos proporciona un producto obligado a copiar que puede por sí mismo, que toma lo que tiene y propone sus propios vuelos. Disney debe hacer que sus remakes hablen por sí solos, y bajo la tutela de Tim Burton (en piloto automático, pero bueno), un gran reparto y un aspecto único, Dumbo se defiende por sí misma y consigue que su pasado se mantenga a flote de otra manera. Una absolutamente inferior a la de ese entrañable clásico de los 40, pero ese es un destino que deben afrontar casi todos estos remakes. Dumbo está al tanto de ese destino y al menos consigue volar con ese peso.

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