Crítica | El Primer Hombre en la Luna (2018)

Un biopic pausado, realista y con objetivos más allá de la Luna

Con poco más de 30 años, una carrera relativamente corta y un Oscar a Mejor Director, Damien Chazelle ganó un prestigio merecido con dos obras fantásticas, Whiplash en 2014 y La La Land en 2016. Sin embargo, por más que La La Land fuera su mayor prueba gracias a la ambición, es posible que su cuarta película deba contar como el desafío superior. Con más de tres proyectos protagonizados por música y estilo en su filmografía, Chazelle ha hablado con una voz particular que no lo encasilla, pero si lo hace extraño en un un biopic tradicional sin extravagancias o melodías. Así se adentra en la importante El Primer Hombre en la Luna, drama biográfico encargado de cubrir la grandeza del astronauta Neil Armstrong y su legendario primer paso sobre el único satélite de la Tierra en 1969. Una tarea relativamente lineal para un director de tanta ambición, pero también una en la que demuestra más versatilidad. Efectivamente, lo nuevo de Chazelle no tiene énfasis en música, es pausado y traza prioridades que realmente no pertenecen a la imagen que tenemos de su director; pero eso no significa que éste evite las decisiones adecuadas, narrando sobre el espacio sin salir de una pequeña capsula: Armstrong.

First Man da un primer paso en la dirección correcta cuando confía en su condición de biopic, tratándose de un film con los básicos de la historia y un énfasis en la personalidad del sujeto. Lógicamente seguimos a Armstrong (Ryan Gosling) a medida que pasa pruebas de cara a su eventual comando del Apolo 11, pero el resto juega por detrás de esa obviedad, presentando la pasiva personalidad del protagonista, esculpida a base de catástrofes y un sentimiento de que, quizá, él no pertenezca a la Tierra. Esa última sensación se impone sobre las intenciones de Chazelle y el guion de Josh Singer, viéndolos exclamar lo mismo. Que Armstrong estaba destinado a ser el primer hombre en la Luna.

Ese concepto está claro en la película, que se compromete a su personaje, no importa que tan mudo resulte. Por lo que el espectador debe asumir una técnica personal, mucho más interesada en arte que en un drama que recompense en cada acto. No obstante, sabiendo a dónde se dirige y colocando suficientes incentivos de camino al final, la recompensa que tanto deseamos vale la pena, incluso si se limita al acercamiento pausado. Envuelto en una narración intima, el biopic avanza lentamente, pero descubre tensión cuando un cohete despega del suelo. Es cierto que conocer el resultado de las misiones no asiste a las apuestas del film, pero éste sigue encontrando formas de llevarnos al límite, ofreciendo una técnica muy realista y poco reluciente con los eventos espaciales. Escuchando el metal vibrando dentro de las capsulas y solo con la mirada de Armstrong como punto de vista, First Man demuestra objetivos que nunca abandona, y que están al servicio de la seriedad del proyecto. Esa seriedad y la extensa duración podrán sabotear el entretenimiento del espectador, sí, pero se trata de un técnica respetuosa y justa para descubrir a Neil Armstrong. O, al menos, no la imaginada.

Lo curioso de apostar a la humanidad en el drama, es que las interpretaciones nunca salen del eje, ni para bien ni para mal. First Man puede presumir de tener un reparto fantástico, aunque pocos sobresalientes, codeándose con los mejores sin dejar que éstos dramaticen de más. Quizá una decisión correcta si nos fijamos en los protagonistas. Encabezando el film, Ryan Gosling sigue acertando a la hora de elegir proyectos, encontrándose en el papel de Armstrong. Dicho eso, sin duda es un rol que entra dentro de su zona de confort, viendolo apagar su carisma y encendiendo su callada sensibilidad. El actor conoce bien esa faceta y este Armstrong le permite emitir sentimientos que controla y casi nunca le quitan la pasividad. No duden, el protagonista tiene ansiedades notorias, sin embargo, todas se sienten bajo la piel de Gosling, acompañando la armonía de la película. Dejando ver más emociones, Claire Foy también participa, acompaña como Janet, esposa de Armstrong. La actriz vuelve a demostrar toda su fuerza en pantalla y su personaje cubre las carencias del solitario hombre del título. No serán muchos los momentos de drama activo en First Man, pero lo pocos que hay siempre le pertenecen a Foy.

Puede que la humanidad buscada no despierte la atención del público, pero el realismo si ejerce su poder. Trabajando con los peligros y la inestabilidad de la carrera hacia la Luna, First Man nos interna dentro de las claustrofóbicas capsulas espaciales y se remite a la verdad que puedan transmitir. Por supuesto que esa verdad no es objetivamente emocionante, pero si es creíble, utilizando una fotografía que recuerda a Interestelar de Christopher Nolan (digamos que en la Tierra es más Terrence Mallick). Los huecos y bordes de las naves son lo único que nos dan una visión del basto vacío, y en esa constancia sentimos el miedo de los astronautas, controlando que todo funcione en esas inestables capsulas. Cómo dije antes, el film se asegura de mostrar los vehículos como tanques metálicos de escasa confianza. Claramente era una intención del director, pero adicionalmente fue una prioridad del departamento de sonido, que ameniza la película con una colección de ruidos inseguros y a la vez esenciales para la experiencia.

Por más que hable de su logro, First Man quiere referirse al hombre dando el primer paso, no el salto de la raza humana. Viendo a Armstrong frente al infinito espacio, él realiza un acto de humanidad que, real o no, empaqueta todo lo que la película debería hacer, mostrándonos el viaje de su figura histórica desde un lado que supone más que caminar sobre la Luna. Lo admitiré, puede que recurrir a esas intenciones quite entusiasmo o sabotee la idea que podríamos tener de este biopic, no obstante, First Man consigue generalizar a través de su protagonista, y eso vale mucho. La película decide despegar al Apolo 11 durante su tercer acto, pero antes pronuncia otra cosa. Dice claramente que Armstrong aterrizó en la Luna antes. Mucho antes.

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