Crítica | Misión Imposible: Repercusión (2018)

Un espectáculo de acción constante y energía envidiable

Estoy seguro que será parte de infinitas opiniones de Misión Imposible: Repercusión, pero es inevitable mencionar el hecho de que su protagonista, Tom Cruise, tiene nada menos que 56 años. ¿Por que es relevante? Por el simple hecho de que el celebre actor realiza todas sus escenas de acción sin ningún doble. Se trata de un gran compromiso con la cámara y con una larga lista de películas de acción, dónde lo hemos visto realizar todo tipo de piruetas arriesgadas. Ahora, si hablamos de arriesgado, nada se juega más que la curiosa serie cinematográfica de Misión Imposible, dónde Cruise ha sabido proteger su rol como Ethan Hunt, dispuesto a ir más lejos con cada entrega. El compromiso de Cruise debe ser mencionado, porque esta franquicia refleja su energía, y no por nada es la colección de películas que más le favorece. Con más de 20 años de historia (y solo seis películas, relativamente poco en esta era de secuelas), Misión Imposible ha encontrado la manera de reinventarse al punto de encontrar una filosofía: superarse en cada curva. Ampliarse no solo en la escala de sus escenas de acción, sino en el simple interés sobre todos los factores; ser una franquicia que prefiera dejar los efectos digitales de lado a cambio de algo real. Viendo como Cruise corre, salta, escala y vuela, Repercusión demuestra porque tiene hasta tobillos rotos en su historial. Porque lo vale.

Como mencioné, hay un montón de anomalías perfectas en Misión Imposible, después de todo, ¿cuantas franquicias pueden presumir de tener una sexta entrega que supere a sus predecesoras? No, quizá Repercusión no sea la mejor Misión Imposible pero empata con la campeona, Protocolo Fantasmacuya sed de adrenalina contagió a esta serie para siempre. Dicho eso, este capítulo intenta cubrir lo mejor de dos mundos, fabricando algo de intriga, respetando parte de lo que vino antes (algo sin mucho precedente en esta saga) y moviéndose a un ritmo en que nada es pensado dos veces. Repercusión retoma la historia de Nación Secreta a medida que Ethan Hunt (Cruise) se embarca en una nueva misión para salvar el mundo, topándose con caras recientes como la de su aliada Ilsa Faust (Rebecca Ferguson) o la del villano Solomon Lane (Sean Harris). Esto obliga a Hunt a afrontar las decisiones de su pasado y adentrarse en un camino en el que podría empezar a parecer el enemigo y no el héroe. Ese resumen solo simplifica el juego que propone la película; el atar argumento a un constante despliegue de persecuciones y combates que tienen en cuenta las anteriores hazañas de Ethan Hunt. Esto es desconocido para esta franquicia, y por una vez, decir que es necesario ver dos entregas previas (la tercera y la quinta) para disfrutar, es gratificante para quienes hemos sido fieles a Misión ImposibleRepercusión es sobre respuestas en más que argumento, recompensando a los espectadores con más calidad y, por supuesto, una importante cantidad de espectáculo.

Puedo hablar de todo lo que Repercusión trae como novedad a la mesa, pero lo esencial llega cuando decide darnos más de lo mismo. La película vuelve a embarcarse en una travesía de escenas de acción filmadas de forma real, colocando a su protagonista por riesgos vertiginosos que lógicamente superan al más retocado efecto digital. Quizá deje de ser una novedad saber que Cruise realiza toda su acción, sin embargo, la película tiene ases bajo la manga. Puede que no tengamos nada como la excelente escalada del Burj Khalifa en Protocolo Fantasma o la demente escalada de un avión en Nación Secreta, pero el conjunto de secuencias compensa entre un intensa caída libre, un duelo de helicópteros y dos persecuciones europeas cambiantes y muy elaboradas. Esta entrega también marca el regreso del cineasta Christopher McQuarrie, un habitual colaborador de Cruise, por lo que hay un estilo marcado. Tanto en el guion como en la dirección, McQuarrie continua lo que hizo en Nación Secreta y compone otra misión trotamundos dónde la intriga existe aunque sea eclipsada por la energía de todo lo demás. Sea por la acción o por el inquieto libreto, la película no se detiene y hace que sus extensos 140 minutos sean un placer y no una condena.

El elenco está compuesto por caras clásicas, recurrentes y nuevas, pero por supuesto, Tom Cruise sigue siendo el motor de estas aventuras, viendo su interpretación en cada salto. Tanto que uno lo llevó a romperse un tobillo durante la filmación. Es posible ver un plano dónde arrastra su pierna herida, por lo que el sacrificio está claro y definitivamente se ve en pantalla. La acción de esta serie vuelve a imponer calidad por eso, y cada problema tensa el aire en pantalla, repitiendo una de las mejores marcas de estas cintas: llevar cada escena hasta el filo de la tensión. En Misión Imposible todo está pendiendo de un hilo y ver a Cruise realmente colgado del mismo hace la diferencia. Eso si, mientras él se encarga de llevarse las heridas, el resto del reparto vende los imposibles argumentos. Rebecca Ferguson vuelve a demostrar que merece un lugar en esta clase de cine, el siniestro Sean Harris repite con su caricaturesco villano y los siempre bienvenidos Ving Rhames y Simon Pegg ofrecen la pizca justa de carisma para la perfecta superproducción. Por supuesto, no puedo olvidar la llegada de Henry Cavill a la serie, cuya participación cambia mucho el panorama y justifica los múltiples dilemas que tuvo por usar bigote (hablo de vos La Liga de la Justicia).

Misión Imposible: Repercusión innova por ser la primera secuela directa de la franquicia pero en lo demás continua con su lógica y bienvenida transformación. La acción encuentra su mejor momento y propone situaciones ridículas dentro de lo realista, empezando por el simple hecho de que el despliegue en pantalla es real. Inicialmente, había algo cotidiano en esta clase de cine, pero hoy es cada vez más raro. Con eso en mente, la secuela hace un buen trabajo de defender los efectos prácticos y demuestra porque sigue en el juego después de 20 años. Hay una energía fascinante aquí y el reencontrarse con ella siempre es bienvenido. Misión Imposible sigue siendo exactamente lo que debería ser, trazando un tono que sabe cuando decir que algo es una locura y cuando es momento de alocarse más. ¿Por qué? Porque sabe como ejecutarlo, porque perfectamente entiende su formato de cine de acción, su espionaje exagerado, su casi imposible espectáculo.

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