Crítica | La Bahía (2016)

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Vi La Bahía durante el MONFIC 16

Solo se necesitan 10 minutos de lo nuevo de Bruno Dumont para que nos rasquemos la cabeza y cuestionemos lo que estamos viendo. No es nada imposible de entender o particularmente mediocre, sino que es algo peculiar. Un tipo de película cómica con actitud de farsa que se desliza de nuestras manos cada vez que logramos entenderla. Es bastante indefinible y algo humorística, pero siempre curiosa a la hora de buscarle un rumbo. La Bahía (originalmente conocida como Ma Loute) no tiene un camino definido y a duras penas cuenta con un argumento; es una serie de personajes extraños que actúan de forma exagerada para el deleite del espectador, quién seguro saldrá más confundido que conforme. Sin embargo, no puedo dejar de admitir que La Bahía me cautivó bastante a raíz de su carisma extraño.

bahia-critica-infoLa película toma lugar en 1910 sobre la costa de Francia, en donde una bella bahía es el destino de distintos turistas adinerados. Aunque, los pueblerinos, unos pocos pescadores y demás trabajadores, no parecen demasiado alegres con la llegada de estos forasteros alegres y descuidados. Estos turistas empiezan a desaparecer misteriosamente, lo que provoca la aparición de dos detectives peculiares en busca de resolver el misterio. Ambos ponen el ojo sobre dos familias en la bahía, una humilde de pescadores, y los Bréfort, una familia refinada y adinerada disfrutando de sus vacaciones.

Lo que explico ahí es mi mayor esfuerzo por resumir el argumento de La Bahía, si es que la película realmente tiene uno. En esencia, jugando con diversos personajes memorables, se trata de la cinta ideal para centrarse en un misterio de desapariciones, pero el mismo no es aprovechado, ya que la respuesta a la incógnita aparece con rapidez y solo agrega un elemento más a esta extraña combinación de factores. Como se presenta, luego de 30 minutos de descifrado, la película se centra en sus memorables personajes, en quienes pone el peso a base de humor desbalanceado. Si buscan un argumento, el film presenta cierta comparación entre la familia rica y la de pescadores locales, dibujando a ambas de una manera extremadamente particular. Es en ese punto en que La Bahía se vuelve tan rara como recomendable gracias a su principal interés: sus personajes.

Los personajes de La Bahía son individuos extraños y exagerados que muy pocas veces parecen personas reales. Son caricaturas, al igual que de vez en cuando la propia película que los contiene es un dibujo animado actuado. Como están escritas, las persona en el film se comportan de forma inusual, particularmente los adultos Bréfort, que incluso cuentan con varios gestos físicos que los hacen mucho más falsos. Las interpretaciones son la clave, dado que unos cuantos talentos franceses como Fabrice Luchini y Juliette Binoche sobrepasan el nivel de exageración para que sus personajes funcionen dentro de la extraña visión de Bruno Dumont.

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Las actuaciones parecerían pertenecer al teatro debido a la intensidad de las mismas. Intensidad cómica realmente, ya que los diálogos siempre buscan ser graciosos y los aspectos de algunos personajes también tienen ese mismo objetivo, hacer reír. Por sí misma, a base del humor que el guion de Dumont inyecta, la película no es especialmente cómica, pero si peculiar, creando una especie de mundo caricaturesco donde un par de momentos son efectivamente graciosos mientras otros quedan a medio camino. Quizá sea por la combinación de comedias, habiendo humor negro, humor ingenioso y unas cuantas bromas a nivel visual en torno a la fiscalidad de los actores. Si unimos todo, incluso en papel suena desbalanceado.

La mayor pregunta para hacerse con La Bahía refiere a las intenciones de su cineasta. ¿Exactamente a dónde quiere llegar con Dumont? En mi opinión, el director solo quiere divertirse a su modo, aunque también es posible buscar algunos significados a sus acciones. Sin ir más lejos, creo que no estaría tan errado al creer que la película busca exagerar las concepciones que cada una de las dos familias protagonistas tienen entre sí. Si bien nunca lo dice, la familia humilde podría ver a los ricos como un montón de seres atolondrados e incoherentes, mientras que los Bréfort quizá vean a los pescadores como personas curiosas o peligrosas. De ser esa la idea, La Bahía simplemente mostraría cada percepción amplificada sin explicación alguna, y listo. Pero no creo que ese sea el punto, realmente pienso que el director quería pasarla bien y lo hizo. Solo que su experiencia no es para todos. Aunque bueno, siempre podría tratarse de algo más denso que simplemente se me está escapado.

Como punto indudable, la película se ve y se siente de forma bella. La cámara capta lo bonito de los paisajes costeros franceses y sus sonidos se sienten con claridad. Es algo minúsculo pero el ruido claro del mar y el viento agregan mucho a la cinta, la cual está llena de sonidos inusuales. Un ejemplo es el del detective Machin, quien cada vez que da un paso hace un ruido de globo. Eso es parte de su personaje desde el inicio y es una buena prueba de que La Bahía puede ser muy carismática y disfrutable cuando funciona. Nunca se explica a sí misma y eso también le da puntos, pero cuando se vuelve especialmente rara no hay quien la rescate. Es lo que es y es difícil describirla, pero como pieza peculiar y entretenida, para algunos funcionará. De una forma extraña, para mí lo hizo.

6/10

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