Crítica | En Primera Plana (2015)

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Duele oír cualquier verdad repulsiva. De hecho, la sola naturaleza de ese tipo de revelación sugiere que deberíamos agachar la cabeza y gritar en busca de calma. Esa clase de verdad tiene un impacto en dos niveles, el horror del hecho en sí mismo y las razones por las que éste había permanecido oculto. Aun así, deberíamos estar agradecidos por aquellos que luchan por revelar el verdadero panorama. Esos son héroes reales, y los protagonistas de esta historia.

spotlight-critica-infoHemos sido testigos de todo tipo de proyectos centrados en casos periodísticos, narrando eventos que fueron capaces de alterar una realidad con la verdad. Muchos han dejado huella, y casualmente, me expuse a ellos recientemente. Volví a ver El Informante, Frost/Nixon y obviamente, Todos los Hombres del Presidente, que, en 1976, tacleando el escándalo que llevó a la renuncia de Richard Nixon, se convirtió en una victoria crucial para el cine interesado en las noticias. Por mucho tiempo, aquel film parecía la única palabra en torno a esta clase de cine, pero Spotlight, lo nuevo de Tom McCarthy, es una fuerza destinada a convertirse en referente, uno con el que ni el mismísimo Watergate es capaz de meterse.

Inmediatamente, en los primeros minutos de Spotlight, el guion de Tom McCarthy y Josh Singer es capaz de encender a su audiencia con su escabroso tema. Porque no es pérsicamente el periodismo el factor clave en esta crónica acerca de un grupo de periodistas del Boston Globe. No, es el objetivo lo que atrapa al espectador y lo une a una causa que se topa con sentimientos difíciles de contener, siguiendo con ellos a un puñado de justicieros que de verdad hicieron su trabajo y se enfrentaron a la protección de algo macabro.

La película detalla la investigación que le valió un premio Pulitzer al Boston Globe, en la que Spotlight, una división de dicho periódico, descubrió cientos de casos de abuso sexual sobre menores, perpetuados por curas pertenecientes a la iglesia católica. Por tan delicado que sea su tema, éste es un proyecto con admirables objetivos y perfecto manejo de sus elementos. Con escenas que cada vez duelen más en torno a los detalles, la cinta dirigida por McCarthy mantiene la misma determinación y cordura que generalmente tienen sus protagonistas en torno a su trabajo. Spotlight camina entre dos intereses, el caso de abuso sexual en sí mismo y el proceso investigativo que nos llevó a él. Ambos destinos abren una bella puerta cinematográfica, ya que, entre sus fuertes intereses, la cinta desciende en un cine que muy bello que se ve y se siente demasiado fácil, cuando realmente no lo es.

Francamente, no es necesario preocuparse por qué tan certeros sean los hechos retratados en pantalla, dado que los mismos describen las indagaciones de los periodistas con ritmos exactos, incluyendo bloqueos, humanidad, paciencia y sentimientos que no pueden ser contenidos. Porque, sin importar su labor como periodistas, los personajes que aparecen en pantalla, basados en personas reales por supuesto, son humanos, y como tales, su paciencia y cordura es limitada ante la verdad. Sin embargo, uno es capaz de respetar por completo a nuestros héroes, quienes llegan a indignarse mucho más tarde de lo que lo hace el mismo espectador. Quizá estos periodistas tan profesionales podrían haberlo soportado, después de todo su trabajo está basado en hechos, no sentimientos. Pero la entereza tiene sus límites, y la misma desaparece en el rostro del periodista Michael Rezendes, interpretado por Mark Ruffalo, a medida que se refiere a la audiencia con lo siguiente: “Podrías haber sido tú, podría haber sido yo, podría haber sido cualquiera de nosotros.”. Esas palabras pesan y se adhieren a un público que conecta progresivamente con el film.

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Mencionando a Ruffalo en un papel que le sienta a la perfección, él es solo quien más se luce dentro de un elenco sin fisuras. Michael Keaton, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery, todos ellos conforman un reparto que aguanta su propio peso en talento y colorean cada escena con solidez. Por su parte, Keaton es el pegamento de todo el film como posible protagonista (no hay un protagonista claro). Él vuelve a demostrar que su talento nunca desapareció y que seguro le espera un gran futuro. Stanley Tucci completa el elenco, y no hay demasiado que decir de él más que su participación es experta. Tan buena, que la misma es capaz de superar el hecho de ver al actor con pelo para variar.

El realismo por el que optan McCarthy y Singer es importante. Spotlight es un film sin llamadas amenazantes, personas siguiendo a otras desde las sombras, o momentos innecesarios en que uno siente que los protagonistas están en peligro. No hay tiempo para algo tan básico como eso en esta dramatización, y acordemente, ese tipo de agregado innecesario queda para cintas más primarias, ya que aquí vemos verdaderas víctimas, un proceso real y un compromiso por parte de profesionales que creen en su labor.

La importancia que tiene el asunto, y el interés que pone por el proceso investigativo, busca una interacción mucho más genuina por nuestra parte, lo que eventualmente consigue que también estemos conectados al drama dentro y fuera de la sala. La pureza de su dirección lo explica de esa manera, pero estoy convencido de que McCarthy propone que el espectador indague aún más en estos eventos, incluso cuando este caso queda completamente cubierto por el film. Lógicamente, los pensamientos acerca de la iglesia católica intervendrán cualquier discusión al respecto de Spotlight, pero esas intervenciones serán maduras gracias al film, ya que se comporta sobriamente frente a un tema con el que podría tomar una perspectiva innecesaria.

Amparada por un buen sabor de boca durante el correr de sus créditos, es indudable que la película concluye en un punto más que acorde, dándole un verdadero cierre a este caso y apelando a la esperanza. No obstante, esa esperanza no construye del todo la excelencia de Spotlight. La ilusión no se apodera por completo de esta victoriosa pero trágica historia, sino que, en vez de eso, todo se resume con la verdad y en como lo fue todo bajo las penosas condiciones que explica la película. La verdad, aquello escondido, protegido, negado y aprobado. Aquello que debe seguir ahí afuera, secuestrado por perversas mentiras. Quizá nunca tenga la suerte de toparse con personas tan determinadas como el equipo de Spotlight, y pase su existencia andando por cualquier esquina, saliéndose con la suya y haciendo del mundo un lugar más desagradable. En eso pienso yo cuando dejo Spotlight, y de eso mismo creo que habla esta importante obra.

9/10

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