Crítica | Puente de Espías (2015)

puente-de-espias-critica-2Las expectativas previas a una experiencia lo son todo, y obviamente esperaba un buen desempeño por parte del gran Steven Spielberg; pero, aun así, no podía dejar de pensar en mi padre. Sí, mi padre, quien había elegido Puente de Espías para ver, y quien estaba en una butaca a mi lado listo para exponerse a una dramatización de 140 minutos acerca de un episodio de la Guerra Fría. Sin embrago, con las luces apagadas y dentro de una función nocturna, mi instinto me decía que vería a mi padre durmiendo a la luz del proyector en poco tiempo.

Info-puente-de-espiasMuy para mi sorpresa, mi compañero mantuvo los ojos abiertos y el interés a fondo. Para cualquiera, ésta resultara una anécdota insignificante que poco tiene que ver con lo nuevo de Spielberg. Eso sin tener en cuenta la duración del film, el tono del mismo, los acontecimientos retratados y, por supuesto, el hecho de que mi padre suele dormirse ocasionalmente con cintas no necesariamente emocionantes. Contando con todo eso, el desempeño de Puente de Espías queda demostrado en esa sencilla anécdota, dado que la cinta retrata todos sus acontecimientos con gran habilidad. La habilidad de un experto y su confiable cómplice.

La película suplanta a un libro de historia al agregar un especial espíritu a las hazañas del abogado James B. Donovan (Tom Hanks), un personaje interesante y protagonista de la Guerra Fría. El film toma lugar en 1957, cuando Donovan recibe diversos abucheos al defender a un espía ruso descubierto en suelo norteamericano. El representar legalmente a Rudolf Abel (Mark Rylance) lo pone en la mira de todos, y lo lleva a implicarse personalmente con la guerra de información entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Con ello me refiero a un intercambio, uno entre Abel y un espía estadounidense capturado en Rusia. Toda una proeza para Donovan, la cual se convertirá en la situación más importante y peligrosa de su carrera.

Con los principales hechos plasmados en miles de libros, el film, escrito por Matt Charman y los hermanos Coen se interesa específicamente por Donovan y Abel. Del primero más que del segundo obviamente, pero la unión de ambos acumula especial interés en los valores del abogado protagonista y sus principios en torno a la justicia. Bueno, a la justicia y al hecho de que cualquiera, sea quien sea, reciba la defensa que merece por derecho.

Con 140 minutos para narrar, el cine que propone Spielberg informa, emociona y entretiene. Haciéndolo con facilidad además. Puente de Espías cuenta todo lo que tiene con un ritmo disfrutable, llegando al punto de tener tiempo para introducir risas en diversas secuencias. Ya sea una de muchas conversaciones desafiantes entre Hanks y algún representante de Rusia, o las caminatas tensas del protagonista en una tierra donde no es bienvenido, la tensión que busca la película no es tan importante como el entusiasmo por contar el relato. Ciertamente, dentro de la Guerra Fría, la cual duro casi 45 años, hay mucho que contar, y puede que los eventos del film solo se remitan un pequeño fragmento de todo. Ahora, ese sencillo pasaje en esta época resulta muy representativo de la misma. Aún dentro de una producción estrictamente estadounidense, el cine de Spielberg ofrece los dos lados de la historia, diciendo cosas buenas y malas de las dos potencias líderes en este periodo de guerra, en vez de festejar al bando del protagonista. Un protagonista que, por otro lado, si merece el festejo que el film le brinda.

James B. Donovan es específicamente celebrado por la película, tratándose del verdadero puente de espías en el asunto. Si bien existe un puente en el desarrollo del film, Donovan y su labor como mediador se llevan el puesto protagónico de todo lo que la película apunta a transmitir. Sus convicciones son lo más destacable de su relato y las mismas consiguen que el espectador conecte con la situación y el hombre al mando de la misma. Tom Hanks vuelve a entenderse con Spielberg y le da a este último todo su carisma. Esta relación entre actor y director está más que formada, pero en esta ocasión, Hanks brinda todo con especial facilidad y se siente muy cómodo en el papel de Donovan. Lo que acaba haciendo que nosotros mismos nos sintamos cómodos con el protagonista y estemos dispuestos a seguirlo a donde sea. Igual de memorable, el rol de Mark Rylance como Rudolf Abel se lleva el resto de los aplausos. El actor inglés construye un personaje curioso sobre Abel y sus pequeños gestos dejan que, por momentos, se luzca incluso más que Hanks.

Por encima de todo lo que la película logra, debo volver al hecho de que alguien con tendencia a dormirse, como es el caso de mi padre, no recurra a cerrar los ojos durante Puente de Espías. En un drama como este, es decir, histórico y basado en dialogo y nada más que dialogo, capturar la atención lo es todo, y la misma es captada con honores durante la duración del film. La habilidad de Spielberg compone un retrato atrapante y adictivo sobre el periodo de la Guerra Fría; y, a través del mismo, se encarga que no lo olvidemos como un referente a la hora de hacer cine. Claramente fue y sigue siendo muy capaz de contar buenas historias con el trato que verdaderamente merecen. Lo dije cuando me cautivó con Lincoln, y lo digo ahora con el esfuerzo que le ofrece a Bridge of Spies, un drama de espionaje humano forjado a la antigua y con relevancia.

8/10

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s