Crítica | Abzurdah (2015)

critica-abzurdahEs curioso, por lo general considero que adentrarse en un cine sin saber nada del espectáculo que te espera, es algo estimulante y prometedor. Sin embargo, también puede ser tramposo cuando algo que pensaste que tenías controlado, decide perder los papeles y desviarse. Y no digo eso en el buen sentido.

Abzurdah, la adaptación de la novela autobiográfica de Cielo Latini, es un film que cuenta su historia como aparentemente fue, pero al hacerlo, su narración pierde el control. Transformando un film acerca de un amor prohibido en un relato de rebeldía, para finalmente convertirse en una vaga advertencia de los peligros y horrores de la anorexia. Desechando en todo eso el arco de su protagonista y una actuación espectacular por parte de Eugenia Suárez.

El título hace referencia al sobrenombre que Cielo (Eugenia Suárez), una adolecente en plena pubertad, utiliza en múltiples conversaciones de chat. Con el corazón roto, ella busca deshacerse del dolor a través de relaciones virtuales con personas que también se esconden detrás de un monitor. Poniendo especial atención en los diálogos que mantiene con un joven llamado Alejo (Esteban Lamothe); y enamorándose de él, la esperanza de reponer su corazón crece. Sin embargo, Cielo ignora el hecho de que Alejo es diez años más grande que ella y que podría no estar buscando la relación seria que la joven anhela. Un deseo que se convierte en obsesión.

En términos de calidad, debo admitir que el cine que presenta Abzurdah es fuerte. Aunque, como hemos visto antes, eso no siempre salva a un producto difícil de tratar. Esa dificultad no se limita al hecho de que la película pretende mostrar la vida de alguien real, el problema es que esa persona deja de ser preocupante y se convierte en alguien difícil a la hora de sentir empatía.

Hablo de un relato genuino en el que ambos protagonistas son personas imposibles de seguir. Por un lado, el desorden mental con el que cuenta Cielo es triste como trastorno, pero las razones por las que llega al mismo son claramente tontas y evitables. La culpa aparentemente, es de Alejo, una de las personas más monótonas y aburridas que ha pasado por el cine argentino. Tiene sentido que alguien de estas características lleve a la protagonista hasta el límite, y la haga caer en sus peores momentos. Lo que cuesta creer, es como ella decide involucrarse con esta persona tan torpe y desagradable desde un principio.

Supongo que parte del problema con el personaje de Alejo es de Esteban Lamothe, quien camina sonámbulo en el rol y hace de la relación entre Eugenia Suarez y él algo con escaso sentido. Aun trastornada y dolorida, uno pensaría que la protagonista tendría la capacidad de escapar de una situación sentimental que constantemente le ofrece poco y nada. Pero no es así, y esa sola actitud rebelde y tonta es lo que deriva en su problema años más adelante (la cinta abarca un puñado de años). Problema que se le va de las manos y se convierte en trastorno.

No estoy acá para hablar de los traumas de la anorexia, pero aparentemente este film si pretende hacer eso mismo. Lo curioso es que no llega a preocuparse por ello hasta los últimos 30 minutos, por lo que todo lo anterior, esencialmente dos tercios del film, se dedica a contar una historia difícil de creer aun siendo verdad. Logrando que el resto se desmorone y la cinta pierda el norte.

Quizá sirva como advertencia para adolescentes, pero como pieza narrativa, Abzurdah no cumple con ninguna de sus líneas argumentativas o con el trato que el tema de la anorexia merece. Porque si, en pantalla están los terribles efectos de esta enfermedad, con todo y escenas gráficas. Pero como cualquier trauma, la anorexia debe tratarse con respeto, y el desenlace de esta cinta, aparentemente tan dura, ridiculiza la enfermedad en sí al obviar el camino entero de la misma.

Como elemento constante dentro de una película que lamentablemente va en descenso, la interpretación de Eugenia “China” Suárez es una revelación sin igual. El rol de Cielo requiere diversos talentos a la hora de interpretarlo, y Suarez supera cada uno de ellos, mejorando conforme la cinta avanza. Y no solo eso, al notar un trabajo físico completo, transformando su cuerpo para el papel.

A lo que me gustaría llegar mencionando el empeño de Suárez, es que esta historia seguro simboliza bastante para ella, y su esfuerzo tiene que deberse a unas ganas incasables por ser parte del relato. Aunque francamente, no creo que Suárez reciba el mismo respeto por parte del film, dado que la interpretación de la joven actriz merece algo mejor que lo presentado en estos 90 minutos. 90 minutos con cine y escenas habilidosas, pero con objetivos dudosos, una actuación agobiante por parte de Esteban Lamothe y un final que nos hace olvidar de lo bueno, al mismo tiempo en que olvida el rumbo de su narración.

4/10

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