Crítica | Kingsman: El Servicio Secreto (2015)

kingsman-criticaPor más que les tenga mucho cariño, las películas de James Bond protagonizadas por Roger Moore, siempre fueron las más tontas y caricaturescas del grupo. En lo personal, amo lo que los nuevos episodios del espía británico han planteado, con Daniel Craig encarnando a un Bond en un mundo real, siendo atacado por villanos con complots realistas. Entonces, se afrontarlo, es una nueva era. Pero acostumbrado a ella, empiezo a extrañar las cintas de espionaje más livianas y menos serias.

Imaginemos entonces un regreso a ese cine con Roger Moore, solo que realizado con algo de consciencia. Sumémosle un considerable extra de sangre, lenguaje soez, un aire estilizado, y nace Kingsman: El Servicio Secreto, lo nuevo en entretenimiento puro de la mano de Matthew Vaughn (Kick-Ass, X-Men: Primera Clase).

Adaptando su segundo comic de Mark Millar, Vaughn nos lanza en el mundo de los Kingsman. ¿Quiénes son? Una organización similar a los caballeros de la mesa redonda (incluso usan los nombres de ese grupo). Los exclusivos agentes, eso sí, de una mesa rectangular, dedican su vida a proteger a Inglaterra y al resto del mundo, embarcándose en misiones que solo un Kingsman tiene la capacidad de cumplir.

La película se centra en Eggsy (Taron Egerton), un joven problemático con habilidades prometedoras, cuyo camino de vandalismo se cruza con el de un Kingsman, Harry Hart (Colin Firth). Tras una perdida en esta organización secreta, Hart le ofrece a Eggsy la posibilidad de competir por un puesto en la misma, metiendo al joven en un arduo entrenamiento y disputa, por convertirse en el nuevo miembro de esta orden.

Estamos al tanto de que Vaughn ya ha pisado este territorio de comic, y lo que es más importante, también sabe cómo tratar el material de Millar. Habiendo leído el comic en el que Kingsman se basa, Vaughn consigue tratar el humor negro y la acción violenta de Millar con el tono más indicado y adecuado para el disfrute. Técnicamente, su trato es similar al de Kick-Ass pero en esta ocasión, el resultado es superior en términos de entretenimiento y estilo. Sus 130 minutos son pura diversión apuntando a llenar la pantalla con la perfecta cantidad de parodia al cine de espionaje y la mejor acción que ha presentado su director.

Tan clave como el guion escrito por Vaughn y Jane Goldman. Es el espectacular reparto, dispuesto a derrochar carisma, quien cierra el trato. Por supuesto, el giro de Colin Firth como héroe de acción da para hablar, ya que el actor británico es el perfecto espía, acertando la ferocidad y la elegancia del personaje de Harry Hart. Aunque, incluso con el trabajo físico que Firth le ofrece al film, es Taron Egerton como Eggsy quien se destaca. Siendo uno de sus primeros papeles, Egerton tiene la posibilidad de ser humorístico, heroico y muy carismático como el verdadero protagonista de la película.

El lado del mal es tan genial como el del bien. Escrito con buenas dosis de humor y un plan malévolo original y cómico, Samuel L. Jackson se roba las secuencias como el antagonista de la historia, Richmond Valentine. Es simple, pero con un acento curioso y una siniestra conducta, Jackson consigue darnos su acostumbrada calidad. Además, ¿quién no podría apreciar a un villano cuya secuaz, es una asesina con cuchillas en vez de pies? Kingsman y sus personajes abrazan lo caricaturesco de su argumento, por lo que sus elementos desquiciados nunca desentonan.

Si algo he aprendido de Matthew Vaughn, es que siempre parece estar en completo control de lo que se plantea con cada una de sus cintas. Si, puede que su estilo haya pasado a ser algo juvenil, con un sentido de violencia animada y desproporcionada, pero al menos la misma ha llegado a un punto de calibración ideal. La acción del film es escasa. Bueno, mejor dicho, la misma es tan ágil que parece contar como una pequeña parte del film. Ahora, lo que vemos nunca deja de ser inventivo y absolutamente brutal.

Mencionando lo brutal, vale la pena agregar que la secuencia más violenta de la película fue recortada y censurada para Latinoamérica, por lo que no hay nada que pueda comentar sobre ella. Sin embargo, lo que se sugiere de la misma en la versión de nuestras salas es bastante prometedor. Y viendo las cosas positivas, sé que tendré algo espectacular esperándome cuando le dé al film una asegurada segunda visita.

Por más que la defina como una parodia al cine de espías, sigue habiendo tanto humor como genuina aventura en Kingsman: El Servicio Secreto. Un balance suficiente como para tomársela algo en serio. Se verá estilizada hasta los dientes, pero entre los artilugios, los trajes elegantes y misiones vertiginosas, es imposible no verla como una bienvenida adición al género. Un género con el que se divierte y que, salvo la tradicional película de James Bond, no vemos muy seguido. 8/10

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Un comentario en “Crítica | Kingsman: El Servicio Secreto (2015)

  1. Aca en Uruguay no pasaron la parte de la Iglesia?? Lo mejor de la pelicula, menos mal que estaba de vacaciones y la vi mas tarde en internet

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