Crítica | Birdman o (La Inesperada Virtud de la Ignorancia) (2014)

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No tiene sentido introducir o detallar las promesas que Alejandro González Iñarritú hizo a medida que preparaba su más reciente obra, dado que todas están ahí, cumplidas en pantalla. Entonces, voy a decirlo sin más. Birdman o (La Inesperada Virtud de la Ignorancia) es un milagro cinematográfico. Un trabajo tan ambicioso y digno de una discusión, que ningún factor específico se apodera de sus inquietos y constantes cuadros. Pero dicho eso, ya son suficientes halagos genéricos, es hora de repartir el crédito.

Michael Keaton protagoniza esta pieza como Riggan Thomson: un actor de camino al olvido, percatándose de que su fama proviene exclusivamente de un superhéroe al que decidió dejar de interpretar, Birdman. Intentando olvidar esa desagradable etapa a la que preferiría no regresar, su camino de redención lo lleva al teatro, donde escribe, dirige y protagoniza su propia adaptación de De Qué Hablamos Cuando Hablamos de Amor, de Reymond Carver.

Conociendo a Riggan, el plan suena terriblemente pretencioso, y la verdad en sus intenciones no es más que un misterio para aquellos que lo rodean. Así nos introducimos en la cabeza de este actor, quien tiene mucho en su escenario, entre exigencias de su elenco, conflictos afectivos, problemas familiares y la posible pérdida de la cordura.

Lo expuesto arriba son los temas de Birdman, no necesariamente su argumento. Pero hay tanto a descubrir en este trabajo, que ir mas allá de su trama sería injusto para los espectadores aguardando la genialidad. Acerca de esa perfección delante y detrás de la cámara, es imposible pensar en que es más atractivo. ¿Es la perfección técnica o la profunda narración? Claramente están balanceadas entre sí, y la magia de una siempre es culpa de la otra. Entonces, seria completamente irregular de mi parte que no le dedicara la misma cantidad de tiempo a cada rincón de esta obra transgresora.

Entendamos de qué estamos hablando. Birdman se introduce como un plano secuencia de unas aproximadas dos horas. Aun siendo una toma eterna creada a partir de trucos digitales entre los cortes de la cámara, lo que ofrece este film no tiene precedentes. Si, hemos visto tomas extensas, incluso existen películas enteras presentadas en un plano secuencia real, pero la ambición de este trabajo extiende el concepto, aun cuando no es genuino. La clave estará en saber porque Iñarritú eligió este formato para su trabajado guion. Sin embargo, eso no merece la discusión, ya que el director mexicano le da la espalda a la imposibilidad y se enfrenta al ambicioso concepto con un valor inigualable. Algo similar a esta película en términos generales. Después de todo, este cine es altamente delirante, lleno de humor negro y luce la curiosa capacidad de ser algo eterna en su trascendencia.

Irrumpiendo en una industria de cine comandada por las superproducciones y los superhéroes, los conflictos internos y externos de Riggan Thomson son influenciados por el decepcionante y cansador funcionamiento de Hollywood. El potencial dentro de Thomson se detiene en contra de un muro lleno de frustración. Y eso se transforma en la tragicómica mirada a un artista perdido entre el deseo del conocido éxito y las ansias de crear algo significativo. Esa búsqueda vive en la atormentada cara de Michael Keaton.
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No he visto la filmografía completa de Keaton pero él supo estar en la cima siendo el primer Batman que nos dios el cine. Indudablemente, la elección del interprete es inspirada, sabiendo que Birdman es planteado como un personaje algo anticuado en el cine de héroes (la Birdman mas reciente es presentada como un estreno del 92 por ejemplo), y la situación de Keaton no es lo que alguna vez fue. Eso último debería cambiar en cuestión de meses, ya que su encarnación de Riggan es brutal y llena de capas. Es realmente difícil saber que hay en la cabeza de este personaje, y Keaton lo demuestra con una actuación tan atenta, que la persona que crea se vuelve autentica. Y me refiero a un personaje que desde primeras escenas empieza a demostrar habilidades sobrehumanas…

El protagonista está rodeado de un talento acorde a lo que él está dispuesto a hacer. No es que Iñarritú no sea bueno con sus actores, que lo es, pero uno queda impactado con el talento que el film introduce. Todos, y lo repito, todos los jugadores adicionales en esta constante historia encienden la pantalla con intensidad y verdad. Es una obligación nombrar a Edward Norton y a Emma Stone entre el genial elenco. El primero nos recuerda lo potentes que pueden ser sus interpretaciones, y la forma en que trata al nuevo actor en la obra Riggan es muy memorable. Entra en escena de forma triunfal y la deja con un gigantesco recuerdo de lo bueno que puede ser si se le da algo decente con lo que trabajar. En lo que concierne a Stone, ella es la hija de Riggan. El espíritu libre pero aplastado de su personaje nunca abandona su rostro, y cuando tiene un momento para brillar, la joven actriz cómica acierta el drama demasiado bien. Como nota aparte, Zach Galifianakis también merece la misma mención que Stone como actor humorístico que de verdad se esfuerza, poniendo todo en la difícil labor de ser el abogado/representante de Riggan.

El elenco tendrá algunos actores especializados en comedia, pero el humor en Birdman no es el esperado. El guion ingeniado por Iñarritu, Nicolas Giacobone, Alexander Dinelaris y Armando Bo está inspirado hasta en su suculento humor negro. Precisamente, el estado tragicómico del protagonista es el que luce la brillantez del guion. Una vez que el drama, las apuestas y la misma voz de Bridman chocan en la mente de Riggan, el libreto consigue una narración tan fascinante como su poderosa ejecución. Una narración que encaja perfectamente en esta época, pero que guarda temas eternos en la vida de un artista frustrado. Así como otros especialmente aumentados en el presente, como es la obsesión de ser alguien que importe y que será recordado.

No sé hasta qué punto influye lo siguiente en mi opinión, pero cuando pienso a futuro, veo a la obra de Iñarritu entre clásicos revolucionarios. Poniendo tanta importancia en el cine creado en esta época y cubriendo aspectos esenciales en la industria, este debería ser un trabajo para el recuerdo, independiente de cuantos Oscars gane o deje de ganar. Existe una valentía tan grande en lo que Birdman dice y muestra que la misma solo puede ser respondida con incondicional respeto y merecido recuerdo.

Existe un límite en mí humilde opinión, y el mismo es aquel ligado a Birdman como una película y una experiencia extraordinarias. Explicar la excelencia es sencillo, pero la misma no es comparable al caleidoscopio de escenas constantes que los involucrados crean en esta cinta repleta de temas. Temas que son descritos con tal facilidad que el esfuerzo es casi invisible una vez que el plano secuencia entra en acción. Dicho eso, Birdman nunca es un trabajo sin esfuerzo. Todo lo contrario.

Alejandro González Iñarritú ha creado su obra maestra. Dueña de la gama de secuencias más espectaculares, asegurándose que todas ellas tengan un cometido o un momento para el recuerdo. Ese mismo sentimiento es el que recibe la película. Entendiendo que aún hay análisis para llevar a cabo y demás, el hecho es que aun con todo el jugo que le sacaremos a este cine en el futuro, la cinta ya vuela con una gloriosa calidad. Birdman o (La Inesperada Virtud de la Ignorancia) no será un trabajo convencional cuya calidad será olvidada, esta delirante brillantez literalmente toma vuelo.

10/10

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