Crítica | Primicia Mortal (2014)

La familia Gilroy tiene excelentes genes cinematográficos. No solo en el terreno del guion, donde Tony Gilroy y su hermano Dan establecieron sus nombres. Ambos, tienen un ojo específico para dirigir, liderando sus mejores proyectos. En 2007, Tony Gilroy presento su debut, Michael Clayton, un inteligente thriller de palabras, con actuaciones magistrales. En 2014, es el turno de Dan Gilroy, cuyo debut en la silla del director es tan impresionante como el de su hermano mayor. Si no es todavía mejor…

Esa es, de cierta manera, mi forma de introducir al talento detrás de Primicia Mortal, un thriller completamente original, y un estudio del personaje más inspirado del año. Toda una hazaña proporcionada por el director y guionista. Hazaña que solo mejora, al instante en que la otra pieza esencial de este proyecto entra en juego: una interpretación perturbarte y magistral por parte de Jake Gyllenhaal.

Centrada en la noche de Los Ángeles, la cinta nos presenta entre sombras a Louis Bloom (Gyllenhaal), un hombre decidido, lleno aspiraciones, y con el triunfo como principal meta en la vida. ¿Triunfo en qué? Pues en lo que se proponga. Vagando sin rumbo especifico, él se topa con un nuevo proyecto, una nueva adicción, la cual cae dentro del mundo de las noticias televisivas.

Utilizando nada más que una cámara y un auto, Lou empieza a filmar los accidentes y crímenes cometidos en la peligrosa vida nocturna, para luego ser emitidos en las noticias. Esas imágenes, se convierten en su día y noche, y dicha astucia, lo lleva a ser el mejor en este curioso negocio. Desde la cadena que compra su material, le especifican: “Si sangra, manda”. Y sabiendo cómo es Lou, él no descansara hasta poder cumplir con esa indicación al pie de la letra.

No estoy seguro si Louis Bloom es el más tétrico o el más inteligente personaje que he visto en el 2014. Sin embargo, si puedo conformarme con que sea el más interesante. Titulada originalmente Nightcrawler, haciendo referencia a la curiosa labor del protagonista, el mismo es más acertado pensando en Lou no como parte de esta profesión, sino como una criatura de la noche en general. Su compromiso, su claro insomnio, el uso constante de lentes de sol. El personaje creado por Dan Gilroy es fascinante, y el interés en el mismo aumenta cuando la completa penumbra se apodera de él.

El guionista consigue mantener el interés sobre alguien desalmadamente ingenioso. Una personalidad preparada para cumplir con su sueño a toda costa. Por tanto horror presenciado, Lou presenta indiferencia y frías actitudes, ayudándolo a escalar en su trabajo. Podremos verlo ahí parado, de forma encorvada y siniestra, acompañado por sus cuestionables actos. Pero Gilroy lo ha creado de un material místico, cuyo efecto en el espectador es igual al que Lou tiene con la profesión central. Las noches son adictivas para Louis Bloom, y Nightcrawler es adictiva para nosotros.

Leyéndolo en papel, Bloom suena como un rol difícil de otorgar. Sin embargo, la pérdida de peso, el pelo largo y los ojos bien abiertos de Jake Gyllenhaal, le dan el aspecto físico que el personaje necesita. La apariencia no lo es todo, y afortunadamente, el protagonista ha pasado por un momento magistral en su carrera. Estos últimos años tomando roles excelentes, como los vistos en Source Code, En la Mira, La Sospecha y Enemy, le han dado las herramientas para taclear a un individuo de este calibre. Es así como lo interpreta a la perfección y convierte a este en unos de los mejores papeles de su carrera.

Dejando claro que tiene un buen guion entre manos, Dan Gilroy no solo consigue a Gyllenhaal para su debut. El director también cuenta con el talento de Rene Russo y Bill Paxton en papeles claves. Paxton juega por el tablero nocturno como un rival que incita a Lou, y su actitud competitiva nos da una mirada extra a esta profesión. Dicho eso, sigue siendo Russo quien consigue mostrarse tan fría como Gyllenhaal. Nunca hemos visto a la actriz tan centrada, dado que sus papeles no lo requerían tanto como el de Nina, la jefa de una cadena de televisión dispuesta a mostrar lo que sea con tal de levantar los ratings.

Las imágenes en los noticieros, que precisamente, sangran y mandan, son emocionantes y realistas. Al punto en que el peligro de las mismas nos hacen cómplice del sombrío protagonista. Como cómplices, estamos adentro, y el morbo nos lleva a querer toparnos con situaciones cada vez más explicitas y arriesgadas. Lo perturbarte de cada escenario nos atrapa, mientras que Bloom camina por ellos con total indiferencia. La sangre, la muerte, ninguno es un problema. Para él, no son más que soluciones.

Las adicciones de la noche y la confianza de un personaje como Louis Bloom nos atan desde los primeros minutos, y conforme nos adentramos por las calles de Los Ángeles, las cosas no hacen más que volverse más intensas. Dan Gilroy presenta el estudio de un individuo retorcidamente seductor, enrollado en la adrenalina de un trabajo valiente y morbosamente atrapante. Cualquier director mataría por un debut como Nightcrawler.

9/10

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