¿La solución a la piratería? | Un veredicto sobre Netflix.

Por fin tuve la posibilidad de probar el novedoso servicio online de cine y series, Netflix. Un tipo de servicio que, con gran éxito en Norteamérica, consiguió eclipsar a todos los queridos videoclubs. Les gano, pero, ¿también logro deshacerse de la problemática y latente piratería? Bueno, esa sigue siendo una batalla constante, pero al menos empezó a darle guerra a la misma, haciendo accesible una decente cantidad de títulos con suficiente rapidez y por un precio razonable.

Con más 7 mil títulos en Estados Unidos, realmente suena como un algo esencial para cualquier cinéfilo en busca de algo para ver al instante. Sin embargo, yo no pretendo detallar lo que ese catálogo trae consigo, ya que, acá en Latinoamérica, contamos con una cantidad menor de contenido. Más de 3 mil exactamente. Pero, la pregunta es, ¿vale la pena considerar este servicio con un catálogo claramente dividido? Bueno, pueden decidirlo por ustedes mismos, mientras desarrollo lo que ofrece nuestra versión de Netflix.

¿Funciona?

Mi primera duda al acercarme a Netflix, era acerca de la velocidad y la facilidad de uso. Realmente, temía que la respuesta del streaming no fuera la correcta para poder disfrutar del contenido en cuestión de instantes. Por suerte, el formato funciona, y lo hace incluso con una conexión a internet relativamente débil (mi caso muchas veces). Agreguémosle a esto la facilidad y rapidez con la que podemos cambiar los subtítulos o idiomas, y el factor más importante de toda esta hazaña queda cubierto. Netflix responde como debería, y le da a su consumidor la más instantánea de las respuestas.

Desde ahí uno pasa a su interfaz, que en una palabra, se definirá como simple. Si, simple, contando con una sola página principal que se asegura de que encuentres algo para ver simplemente explorando las listas centrales. Desde ahí, solo toma otro instante utilizar el buscador y escribir un título, un director o un actor, para encontrar algo específico.

No es demasiado fácil al ojo, esperando cierto tipo de orden y no tanta inconsistencia en los grupos y recomendaciones. Pero la interfaz aun funciona al mantener las selecciones bastante frescas. Además, al inicio siempre nos espera nuestra lista de títulos guardados para ver más tarde o para continuar viendo, por lo que el espacio es bastante transformable a nuestro gusto. Aunque, admitiré que ponerse a explorar el catalogo sin saber exactamente qué vas a encontrar también se vuelve algo entretenido.

El Catalogo en General.

Al final del día, funcione como funcione o se vea como se vea, lo que importa en un servicio apuntado a ver cine y series, es el catálogo de las mismas. Entonces, refiriéndome a la lista de trabajos ofrecida para Latinoamérica, puedo decir que la misma me ha frustrado unas cuantas veces, pero nunca me dejo sin una alternativa para tener en cuenta. De alguna forma, logra engancharnos y nos da una cuota de alegrías que nunca se nos pasaron por la cabeza. Lo siguiente será personal, pero aprecio no tener todo lo que busco, al acercarme a ciertos productos de calidad que deje en el camino, o que directamente desconocía.

Ahora, si hay algo que de verdad odio de Netflix, es que no me mantenga al tanto de sus novedades. Las cuales, caen desde el cielo y nunca avisan de dicha llegada. De la noche a la mañana, me topé con excelentes propuestas agregadas, tales como Locke (que Netflix la ofrezca me permite hacerle una reseña en condiciones), Cabin in the Woods, y la erróneamente ignorada Transcendence. Por más que me alegren esas sorpresas, las adiciones deberían ser anunciadas con mayor eficacia. Mirando el lado bueno, al menos sé que el catalogo ha ido extendiéndose…

Series y Contenidos Originales.

Por tantas películas que tenga, puede que las series sean el fuerte en Netflix, al tener una recomendable y variada cantidad de televisión. Breaking Bad, Mad Men, American Horror Story, The Walking Dead, Downton Abbey y Sherlock son solo algunos de los títulos que rápidamente aparecen en mi cabeza. Pero eso no es todo, ya que si uno piensa en Netflix y en series televisivas, es imposible no hacer referencia a sus contenidos originales.

Que puedo decir, si algo me da alegría de pagar la cuota mensual de unos aproximados 9 dólares (el precio de una entrada de cine), es poder apoyar la creación de contenidos originales tan emocionantes como House of Cards, Orange is the New Black o una nueva temporada de Arrested Development. Estos son los subrayados de sus iniciativas, pero hay bastante más material original disponible, y en camino. Material que merece su cuota de respeto y se convierte en lo más recomendable de todo el servicio.

Venciendo a la Piratería.

Mi mayor aprecio por Netflix, es el hecho de que al menos intente, y de alguna manera haya disminuido, el efecto de la piratería. Ahora, déjenme ser sincero, este proyecto no se acerca al servicio ilegal que proporciona internet, el cual ofrece infinitas cantidades de contenido por nada. Ese material está ahí para nuestro disfrute de forma gratuita, ya que la piratería es imparable a este punto. Puede que le cueste a alguien más, pero tras el clásico “a mí no me cuesta, así que me es indiferente”, el caso continua, y pone en peligro la llegada de más material similar al que uno no pago por ver.

Más allá de la ilegalidad de todo el asunto, de descargar cine gratuitamente, puedo admitir que lo que más me afecta de dicho proceso, es la culpa que siento, al no poder pagar por un contenido que muchas veces se lo merece. ¿Alguien quiere descargar y ver algo como Locke? Adelante. Sin embargo, de disfrutarla tanto como yo, los reto a que no sientan algo de culpa, al no poder apoyar la realización de este tipo de cine. Por eso mi apoyo a Netflix, o al menos a su idea. La misma trata de poder disfrutar de cantidades de productos de calidad agregando un humilde apoyo.

Estamos a años luz de que le gane la batalla a la piratería, si es que ese combate alguna vez termina. Así que miremos todo esto de otra forma. Imaginen una balanza en la que uno de sus brazos (el de la piratería) toca el suelo. Los servicios como Netflix entran del otro lado y no intentan hacerse con el control del instrumento de medición, sino que planean equilibrar el juego. Una causa noble, la cual se refuerza cuando uno acepta ser un cinéfilo. No sería justo escupirle en la cara constantemente a lo que tanto disfrutamos, por eso, si Netflix es la respuesta más a mano que tenemos, y la misma es bastante funcional, no puedo señalarla como algo malo. Por más que necesite incontables mejoras.

Prometiendo un veredicto especifico, pensemos en esto. Un servicio legal que le permite a uno disfrutar de un catálogo bastante más amplio del que alguna vez nos ofreció un videoclub (Nunca he visto uno con más 3000 películas en sus estanterías). Con una tarifa razonable, que nos permite disfrutar del contenido en cualquier dispositivo que pueda correr la aplicación, ya sea un celular, una consola de videojuegos, una Tablet o la vieja y querida computadora. No suena nada mal. Por ahora sé que todo aún está asentándose en Latinoamérica, pero el panorama de Netflix promete. Quizá sea muy temprano para algunos, pero el primer mes es gratuito, y no cuesta nada darle una oportunidad.

Nota: Si prueban el servicio, asegúrense de ver Locke. Fácilmente una de las mejores películas del 2014 y una que seguro formara parte de mi Top 10 a fin de año.

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