CRÍTICA | HÉRCULES (2014)

Es muy probable que el enfoque en Hércules, el nuevo trabajo de Brett Ratner (X-Men: La Última Batalla), sea absolutamente mediocre. Aunque si soy franco, no sabría confirmarlo, dado que aun habiendo visto la cinta, el aburrimiento que otorga es demasiado como para intentar seguir su desfile de problemas. Por otro lado, siendo principalmente una tediosa superproducción, la monotonía de sus batallas y sus personajes, si es suficiente para querer alejarme de esta aventura inverosímil.

Si bien se titula Hércules (como es debido), y en poco minutos nos expone al pasado del personaje como hijo de Zeus, el film simplemente no le hace honor a tal clásico nombre. Si, experimentaran los célebres 12 trabajos del mitológico héroe, pero ellos no son más que un pequeño montaje dentro de una historia adicional. En sí misma, la película sigue la leyenda de Hércules (Dwayne Johnson) y su grupo de guerreros, quienes vagan por los pueblos en busca de otro lugar donde hacer justicia y ganarse una recompensa. Es así como Hércules aceptara una misión por parte del rey de Tracia (John Hurt), quien le otorgara suficientes riquezas como para retirarse. Contratado para comandar y entrenar al ejército de la región, el semidiós llevara la tarea adelante, por más que esta siembre la duda en torno a sus capacidades, y sus hazañas. ¿Sera Hércules un héroe, o solo una leyenda?

Puede que los avances de la cinta se hayan centrado en bestias mitológicas y batallas gigantescas. Pero si algo intenta este capítulo, es alejarse de todo lo ficticio. Quiere olvidarse de las leyendas, y la única forma de lograr dicho cometido es hacerlas reales. Por ello, Hércules no solo no se topa con criaturas interesantes, ni pelea con fuerzas sobrehumanas; el personaje presentado en esta ocasión ni siquiera es capaz de vencer a sus enemigos por sí mismo. Si bien respeto este enfoque, naciendo de buenas intenciones, el mismo asesina el ritmo, interés y promesa de este cine. Pero solo es el primer clavo en un ataúd, que desciende bajo tierra con agilidad.

Como es de esperarse, el Hércules interpretado por Dwayne Johnson es intimidante y lleno de valor. Pero de que le sirve caminar con dichos atributos si no puede hacerle honor a los mismos. Lo he dicho antes, el film específicamente fue titulado Hércules, y cargando con ese nombre por algo más de 90 minutos, no hay demasiado del personaje en esta interpretación. Es posible que los compañeros del protagonista tengan habilidades que los separen, y que cada uno se luzca en una secuencia memorable, pero cuando nos adentramos en los campos de batalla con el mismo Hércules, deberíamos esperar que él haga un mínimo esfuerzo por mantener nuestra atención. A cambio, sus mayores logros ya son historia, y lo que toca contar es completamente innecesario.

Narraciones y gustos fuera del panorama, la monotonía aun le pertenece a lo poco inventivo que  resulta film. Si mal no recuerdo, creo haber visto más imaginación en el atroz intento que fue La Leyenda de Hércules hace algunos meses. Lógicamente, aquel esfuerzo no podía enseñarnos una secuencia sin que soltáramos incontables carcajadas, por lo que esta versión al menos gana este enfrentamiento, en términos de clase. Sin embargo, entre una sala que se burla de la calidad y otra que no puede aguantar despierto, no hay demasiadas diferencias. Una sentencia, es una sentencia.

Se me ocurren unas cuantas ideas más interesantes o ingeniosas con estos elementos. Tomemos a Johnson, quien hace lo mejor que puede con el protagonista, un par de aportes de Ian McShane, quien no merece dar ni la mitad del esfuerzo expuesto, y listo. Solo resta poner a un lado el agotador argumento e intentar llegar a cierto ritmo. Uno que no involucre el constante chequeo de nuestros relojes.

Por supuesto, bajo la dirección de Brett Ratner, puede que yo sea quien esté pidiendo demasiado. Al tanto de como este director trabaja al pie de la letra, Ratner podría ser considerado la marioneta de estudio más celebrada, al caminar constantemente por las líneas punteadas. Él ha sido culpable de jugar seguro y perder el color de diversas franquicias, sin embargo, ninguno de sus trabajos ha resultado tan insignificante como Hércules. No hay razón para dirigir algo con tan poco interés. Pero ahí está, la segunda superproducción este año en abordar a este personaje y fallar estrepitosamente. Hollywood en su mejor momento…

2/10

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