CRÍTICA | GUARDIANES DE LA GALAXIA (2014)

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El “Universo Cinemático” de Marvel se ha dedicado revolucionar la naturaleza de las franquicias, los taquillazos, y principalmente, el trato de los superhéroes en el cine. Pero, incluso una formula tan satisfactoria como esa merece y necesita expandirse. Es así como esta gigantesca serie de películas busca la siguiente respuesta en el espacio, respuesta que encuentra entre sus desvariados parámetros. Guardianes de la Galaxia no transformara los ejes de la desarrollada línea narrativa, pero es el bienvenido cambio que eleva el humor y lo caricaturesco en una épica espacial.

La aventura galáctica sigue al temerario y oportunista, Peter Quill (Chris Pratt) quien se introduce haciendo lo suyo: escuchar un cassette en su walkman y hacerse con objetos de valor. El invaluable artefacto en este caso resulta ser un misterioso orbe que podría costar más de lo prometido, al dejar a Quill en la mira de unos cuantos enemigos, caminando con caza recompensas, renegados y destructores tras su espalda.

No le toma demasiado tiempo a Quill para acabar tras las rejas, aunque no termina ahí solo, compartiendo almuerzos con los individuos que quisieron verlo muerto en un principio. Es así como este disparejo y egoísta grupo de especies, une fuerzas para un fin común, aceptando un botín compartido y entrando en terrenos mucho más heroicos para la galaxia. Después de todo, lo que portan el humano, la guerrera, el mapache, el árbol y el musculo, no es solo un simple orbe.

Impregnando su premisa con necesario y juguetón humor, la clave de Guardians of the Galaxy sigue siendo la naturaleza de dichos “guardianes” y cuanto de héroes tienen dentro. Dado que este concepto no solo se aleja del universo Marvel por presentar bizarros personajes. Los mismos son egoístas, con sus razones de por medio, pero aún se los ve interesados en metas propias. Esto los convierte en el más equivocado equipo para defender la galaxia, aunque, como bien se aprende rápido, el espacio baraja reglas alternativas.

El encanto que encuentra esta travesía de naves y planetas se introduce incluso antes de que sus más pintorescas figuras entren en escena. El espacio simplemente esta lleno de confines aleatorios e infinitos, y desde el instante en que Chris Pratt entre en pantalla como Quill, esta realidad es absoluta durante 120 minutos. Ahí es cuando la sonrisa que luce este mundo es inconfundible, mientras nos acoge en sus rincones más inesperados y sus tontas nociones, reflejadas en este guion y probablemente en las obras adaptadas.

Haciéndose cargo de solucionar lo que cualquiera apuntaría con solo ver sus afiches, Guardianes abre el camino con agilidad y nos deja disfrutar del viaje estelar que sigue a su notable introducción. Comprender lo que tiene en sus manos hace que la presentación de un mapache parlante no solo le ahorre la presencia del espectador preocupado de su procedencia, sino que además convierte al enojado animal en uno de los subrayados, bueno, él y su guardaespaldas, el árbol viviente.
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Es cierto, asistidos por las voces de Bradley Cooper y Vin Diesel respectivamente, Rocket y Groot representan todo lo que es esta adaptación de comic poco convencional. Ambos son demasiado extraños y entretenidos de ver, y la película les permite explorar ambos lados. Ver a dicho mapache disparando un cañón espacial sobre los hombros de un árbol sensible no es cine habitual, pero ahí están los dos, en medio de una de las franquicias más lucrativas, apoyados por un gran presupuesto y un director particular. Marvel nos ofrece algo más. Más de lo que ha apostado hasta el momento y más de lo que pone un estudio en juego a la hora de proyectar algo imaginativo en pantalla.

Que se puede decir entonces de James Gunn (Slither, Super), el director de culto que adquirió esta merecida oportunidad bajo sorpresa. Gunn ha sabido manejar el humor de sus dementes historias en el pasado, por lo que Guardianes de la Galaxia es un paseo corriente para él, controlando sus entornos y aprovechando la naturaleza de sus personajes. Dicho eso, el sentimiento de disfrute es más fuerte que las carcajadas de los espectadores, al presentar un guion más entretenido que esencialmente cómico, dado que si algo mantiene Marvel sobre esta propiedad, es el comportamiento de su género. Aunque, si debemos señalar al dueño de los comics adaptados, la mayor sorpresa está en que las manos de este estudio no parecen manejar todos los hilos. Si bien existen conexiones con el universo creado hasta el momento, las mismas son mínimas, y por una vez este “universo cinemático” parece volver a respirar con paciencia.

Además de los ya mencionados personajes digitales, que serán lo más recordado terminada la travesía, el protagonista de la misma sigue siendo Pratt, alguien de carne y hueso. Como sabemos, el actor es más que carismático, y además de explotar esa misma faceta, él tiene un extra con el que contar, relacionado con el walkman que lleva consigo. El mismo es utilizado con astucia, formando parte de la historia y de la edición de la cinta, cada vez que nos deleita con ciertas tonadas retro sin relación alguna con este universo. Por más la selección no sea perfecta, esto le regala ritmo al viaje y consigue que el personaje de Pratt se mantenga en el centro, ya que el mismo está bastante más herido de lo que uno imaginaria.

Apoyando la rareza y las diferencias que Guardianes luce, siendo el décimo capítulo en la historieta de Marvel Studios, el mismo tampoco es la briza de aire fresco, ya que expande posibilidades pero nunca cambia el juego. Por supuesto, si muchos de los anteriores esfuerzos en esta franquicia resultaron entretenidos, la película no es menos, cumpliendo con toda la acción y humor en un envoltorio que abarca terrenos más amplios.

Sus ridiculeces son establecidas desde temprano, y durante dos horas, Guardianes de la Galaxia recuerda abrazarlas constantemente. Así es que como su improbable grupo de personajes despega con carisma y crea un viaje singular en el espacio, uno que recuerda a Star Wars y Star Trek, solo que con un comportamiento menos elegante. Pero eso no es un defecto. Dado que, resumidas las cuentas, me es imposible enojarme con una aventura galáctica que culmina al ritmo de los Jackson 5.

7

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