El final de “Transcendence” y la realidad en sus conceptos.

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El siguiente texto contiene datos sobre el argumento y conclusión de Transcendence.

Es irónico como mi interés por desarrollar lo que encierran los bordes del debut de Wally Pfister, Transcendence llego recién esta semana, a medida que abandonaba mi función de El Planeta de los Simios: Confrontación. Esto se debe a que, entre las dos, las ideas de sus villanos son inspiradoras, humanas y bastante más interesantes de lo normal.

En simples términos, un villano suele servir de sencillo nudo para llevar una historia adelante. Agreguémosle más profundidad y tendremos a un personaje realmente intrigante de descifrar. Sin embargo, mi más sincero interés es para aquellos personajes cuyas “malévolas” decisiones tienen una razón de ser para sí mismos y para la genuinidad de la historia. De esta forma somos capaces de entender las motivaciones de un villano, y en diminutos casos, incluso podemos señalar a dicha tétrica o ruin presencia como todo lo contrario.

Ese es el principal atractivo en las ideas de Transcendence, que apunta con su dedo a Will Caster, encarnado por Johnny Depp. Éste no es de ninguna manera malo, pero el film ha decidido encarar al mismo de esa forma, haciendo de su historia algo más sencillo, solo a merced de un pequeño placer a medida que por fin acepta la cara de su protagonista.

En sí mismos, los ideales de Caster son razón para creer que sus intenciones son buenas, si bien sus métodos son extraños para nuestro conocimiento. Es ahí donde entra el miedo a lo desconocido y el entendimiento de sus procedimientos, a medida que este ser superior decide aceptar la verdadera unión de todos nosotros. El bien común no se consigue por uno mismo, y los planes que promete el personaje de Depp requieren la unión de todos nosotros. Como es de esperarse, él no lo consigue, y probablemente sería mucho más ambicioso que lo hiciera. Pero, si la cinta dice algo y cree en sus protagonistas, que lo hace, Caster no debe salir victorioso. Lo que prueba una vez más la dificultad de la raza humana por aprender lecciones.

TRANSCENDENCE

El concepto de “Trascendencia”, como lo llama el Doctor Caster, se refiere a la supervivencia de la raza humana, y como tal, su poder es capaz de eso y mucho más. Aunque, este también destapa la falta de interés de la sociedad por solucionar todos nuestros problemas. Habiendo soluciones alcanzables a nuestras manos, aún existen percances que no somos capaces de arreglar, y frente a ello, la rara oferta de Caster se ve desbancada por la escasa sensatez que conocemos. Me encantaría imaginar que pasaría si fuera Dios quien caminara en vez de este personaje, habiendo una clara metáfora de divinidad en Depp cada vez que oímos su voz.

Por más que no se muestre lo suficientemente global, la cinta trabaja con un asunto bastante esencial para todos, dado que al final de la misma, son solo tres los individuos quienes ven o comprenden el potencial de las ideas. Nada más que tres personas aceptan que la completa transformación de la raza humana podría ser la respuesta, el futuro, o incluso la salvación.

Por tan extraña o inverosímil que suene la posibilidad de una inteligencia más poderosa que la misma naturaleza, los últimos minutos de la cinta son capaces de jugar con una realidad completamente posible. Luego de acabar con Caster, el mundo se ve a merced de un apagón tecnológico, y es notorio que el salto hacia atrás es imposible de afrontar. No se necesita demasiado para entender la gracia de su último cuadro en el que el personaje de Paul Bettany, a quien señalo como el espectador, entiende que la tecnología de Depp es la única solución para este atrasado presente. Pero a su vez, no creo que le cueste determinar que también está frente  al único paso adelante para la humanidad.

Permanezcan o no, las ideas de Will Caster y su esposa, Evelyn, trascenderán, sea en el futuro de la humanidad o en su historia. Su meta está cumplida entonces, ambos han cambiado el mundo. Es así como la incoherencia de Transcendence y sus ideas aun habitan dentro de maquinarias realistas.

Si de verdad lo meditamos, el planeta que luce el último cuadro del film ha cambiado para mejor, y todavía le quedan posibles soluciones por efectuar. Eso es cine ambicioso, reconocible incluso detrás del defecto que muchos parecen estar señalando en el debut de Pfister. Un defecto que yo todavía no he notado.

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