CRÍTICA | KHUMBA: LA CEBRA SIN RAYAS (2013)

Khumba-Critica

Si algo sorprende en los animados parámetros de Khumba: La Cebra Sin Rayas, el segundo film de Triggerfish Animation Studio, es la calidad de su apariencia compitiendo con estudios mucho más consistentes y dueños de mayores presupuestos. De esa manera, el film demuestra y aparenta un potente esfuerzo en su aspecto, pero es triste enterarse que ese sector es el más esmerado, ya que si bien sabe cómo disfrazarse, he visto este film en más de una ocasión.

Guiándonos por la narración de Khumba, que realmente es una cebra con la mitad de rayas que sus hermanas, el film nos lleva al hogar de un grupo de cebras, quienes ingeniosamente han creado una barrera a su alrededor. Aislados de cualquier peligro, su prisión también los abandona a merced de una sequía, la cual es acreditada a la simple existencia de Khumba y su extraña piel. Sin embargo, Khumba no pretende quedarse a averiguar la naturaleza de este terrible acontecimiento, ya que él mismo tiene una razón para dejar su hogar. A raíz de incontables burlas, la pequeña cebra se hace camino hacia la “charca mágica”, la cual, según la leyenda, podría darle las rayas que le faltan a su pelaje.

Si bien le toma cierto tiempo para entrar en materia, Khumba es un film de camino básicamente, en el que un grupo de animales abandonados, o simplemente diferentes, se topan con otro millar de especies mientras siguen una ruta hacia la aventura. Aunque, este no es el inconveniente que convierte al film en un simple episodio reciclado, eso último se debe al escaso extra que ofrece además del reconocible arco del protagonista “diferente” y su inevitable meta.

No cabe duda de que dicho mensaje siempre resulta una sabia lección para inculcarles a los más chicos, pero es inconcebible que el desarrollo no intente escaparse de la tradición. Sea mediante un humor formado o algo no tan inofensivo, este animal necesita ser libre, y salvo unas pequeñas secuencias, Khumba no se caracteriza por arriesgarse.

Una de las razones por las que nuestro protagonista tiene un encuentro con más de un animal pintoresco, y de diferente especie, es para poder diferenciar medianamente a sus personajes. Comenzando con un grupo de cebras demasiado similares, no es coincidencia que lo peculiar de Khumba sea no contar con todas sus rayas, dado que sus compañeras no son del todo diferenciables. Irónicamente, la mayor carcajada que consigue el film es acreditable a dicho percance, solo que este es exagerado. En efecto, el grupo principal de animales se topa con un conjunto de Gacelas a mitad de camino, y francamente, su aparición se convierte en una de pocas escenas con creatividad o disfrute alguno.

Aún quedan ciertos instantes de interés, incluso tratándose de un film que no carga con demasiados acontecimientos. Entre ellos se encuentran una buena aparición humana, lo cual no es tan corriente en este cine, y una dinámica persecución como consecuencia. Pero más que intrigantes, estos momentos solo se separan de lo inocente que es el film, tanto para bien, como para mal; sabiendo que debería saciar el apetito aventurero de los niños más jóvenes. Básicamente, ante unos 85 minutos algo monótonos, siento como si hubiera caminado por este tipo de travesía en demasiadas ocasiones, y rara vez ésta se aventura por diferenciarse. No le hubiera sentado mal quitarse un par de rayas…

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