CRÍTICA | VERANO DEL 79 (2011)

El encanto de una película como “Le Skylab” es su simpleza nostálgica. El trabajo de Julie Delpy delante y detrás de la cámara es admirable una vez más, y con una cinta alrededor de una reunión familiar en la Francia de los setenta, este es otro de sus aciertos gracias a sus diálogos y un elenco bien coordinado, por más que no vaya mas lejos.
La película funciona como un recuerdo para una joven llamada Albertine a medida que viaja junto a su familia en un tren. Solo con el presente conectado en el inicio y la conclusión, y quedándonos con una Albertine de 10 años, el recuerdo se centra en un día que la pequeña paso junto a toda su familia en el año 79. Mientras los adultos no paran de meter sus propias ideas políticas entre sus diversos argumentos, los niños viven un par de lecciones por sí mismos, a medida que todos crean recuerdos de un verano para no olvidar.
No hay más que personajes en este trabajo de Delpy, y son estos los que cargan con el peso de la simple tarea de presenciar una reunión familiar bastante grande y creíble, entre buenos diálogos y comportamientos. El primer problema es tratar de conectar cada nombre con su cara y cada cara en el árbol familiar, pero desde ahí, si bien no me fue posible ubicar a todos en su lugar hasta la mitad, si te dejas llevar como en una fiesta en la que no conoces a todos los presentes.
El paseo es placentero a medida que el día transcurre y la conversación pasa de cómica a seria. Y es eso esencialmente, un vistazo a una peculiar reunión familiar en la que, más allá de lo que significa para la pequeña protagonista, una serie de personajes con mucho pasado arriba vuelven a encontrarse en una situación corriente y reconosible para cualquiera. Ahora, lo que la separa de repetir una serie de comentarios en una reunión ordinaria es verla ubicada en el 79. La posibilidad de darle un poco de nostalgia al espectador, así como crear diálogos referentes a la época es lo que le da su carisma e interés, pero a su vez el solo quedarse con eso nunca la separan de algo más, si bien lo que tiene Delpy entre manos es incapaz de no ser al menos simpático para un espectador cualquiera.
A todo esto, también me quedo con el hecho de que la película se ve muy personal para la directora. El personaje de Albertine está claramente basado en Delpy, al tener la misma edad que ella en ese año, pero lo que es más curioso es verla interpretando a su propia madre de cierta forma. El resto del reparto está bien mezclado entre toda clase de creíbles y diferentes personas, con sus opiniones, actitudes y diferencias, lo que me lleva a preguntarme si Delpy también baso algunos de estos personajes en familiares reales.
El otro hilo que se une a la historia es un satélite. Sí, originalmente nombrada “El Skylab”, la película tiene cierta alerta con el constante comentario de que este satélite podría caer en la región de Francia en la que la familia está pasando el día. Si bien esa tensión existió en la realidad y los personajes lo comentan innumerables veces, ninguno le da demasiada importancia, ya sea por no creerlo, por simple indiferencia o por no poder predecir donde caería. Sea cual sea su posición, es un elemento completamente inesperado en algo así, y me gusta la posición que todos se toman ante el asunto, dado que por más pudiera caer ahí, la familia está reunida, e incluso con los problemas, eso es lo que les importa, lo cual considero un buen punto final para otro pintoresco trabajo de Julie Delpy.
6
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s