Crítica | Posesión Infernal (2013)

Al imaginarse el futuro de Fede Alvarez en el cine tras su brillante cortó, “Ataque de Pánico”, nunca pensé que sería capaz de entrar por la puerta grande tan rápidamente y mucho menos con tal debut. Pero, aceptando un proyecto que lo pondría en mirada de muchos, Alvarez de verdad demuestra su talento al proyectar un remake feroz y divertido, que habla tanto de su cariño por el género como por el de ese clásico que se atreve a reinventar.
Erróneamente traducida para Latinoamérica, “Posesión Infernal” se atrevió a provocar a su audiencia desde un principio al definirse por sus múltiples afiches como “La experiencia más aterradora que vas a vivir”. Obviamente, esa promesa no es cumplida por la simple razón de que no es posible hacerlo, pero la “Evil Dead” de Alvarez hace visible su potencial con ese tipo de provocaciones. Claramente no es una película que no hayamos visto antes entre las múltiples entradas en el género, y ésta lo sabe, pero también se siente obligada a reconocer que él mismo ha sido descuidado con ruidos fuertes, cámaras a mano y malos remakes. Su provocación y su clara conciencia de lo que hace la dejan como un premio para espectadores preparados, fanáticos, e incluso protestantes de esta re imaginación del clásico de Sam Raimi.
Para ser justos, “Posesión Infernal” no es del todo una película de miedo a medida que la reacción que causa no es exactamente de susto. Esto tampoco es decir que es una comedia, como supo ser la cinta de Raimi en diversos momentos. Junto a su socio, Rodo Sayagues, Alvarez encuentra un buen balance entre miedo, suspenso, sangre, violencia, humor y desmembramientos con una trama que sí es el funcional y querido cliché de la cabaña en el bosque.
Tras un tétrico prólogo, el film nos introduce a Mía (Jane Levy) y su hermano David (Shiloh Fernández), mientras vuelven a unirse junto con otros tres amigos en una cabaña un tanto nostálgica para ellos. La pequeña casa juega el rol de centro de rehabilitación para Mia, dado que sus compañeros están dispuestos a ayudarla a terminar con su adicción, la cual ha tocado fondo tras vivir unos cuantos capítulos negros. El hecho de ayudarla los lleva a encontrar un secreto tras el sótano de la cabaña, del cual Mia sospecha, pero no es escuchada dada su situación. Entonces, con algunas razones para no abandonar la cabaña (Por fin…), la cinta sabe establecerse antes de entrar en plan extremo, a medida que cae más y más en la total locura.
Haciéndose presente, la dirección de Alaverez se comprometió a varias cosas, y cumple, no cabe duda de eso. Sin entrar en su escritura aun, el director tiene una prioridad, y es hacer que la atmosfera se note y funcione. Desde los primeros minutos la película nunca enseña colores del todo claros en sus tomas lo que hace que esta “Evil Dead” sea oscura en el día y en la noche, con su sucia forma de ser. Cada esquina de la pantalla se llena en algún momento con colores o sensaciones desagradables y si bien, deje claro que su resultado no es uno para asustar, si te mantiene alerta. Sin recurrir demasiado a ruidos fuertes para sobresaltar, la atmosfera (Doy crédito a la excelente fotografía por esto) es lo que se incrusta en la al ver cada una de las partes de la estropeada cabaña y el siniestro bosque que la rodea, y por la primera media hora, eso es más que suficiente para introducirse.
En cuento a colores brillantes, cuando estos entran en escena, la película no enseña más que horror a medida que ese color que destaca, es el brillante rojo de la sangre. El contraste vive presente una vez que el film se pone en marcha, y esto solo significa lo que se venía diciendo de la cinta, es bastante sangrienta. Francamente, mi reacción a la violencia en la película es de satisfacción, por ver de que una película de terror se anime otra vez a algo así, y de entretenimiento al ver inventivas formas de morir, unidas a una maravilla de efectos prácticos. Está claro que hablo como alguien que disfruta de esa exagerada violencia, por lo cual me gusta tanto ver que se esmeren en creerla y no usen un par de ediciones o sangre por computadora. Esto no hace más que seguir sumando puntos visuales a una película que de verdad se ve bien.
Igualmente, uno tiene que ponerse en la piel de cualquier espectador con algo así, y no voy a tener problema en decir que esta no es la típica película de terror que hemos estado viendo los últimos años, con algunas excepciones. Es obvio, habrá quienes sientan pánico o desagrado a la violencia, y es por eso que quizá alguien la llame una cinta de miedo, a medida que la mayoría de los sustos provienen de algo que suele tener diferente efecto en cada uno. En mi caso, el mismo es muy divertido de ver y la película acaba como un efectivo y tétrico entretenimiento, que personalmente, es el primer objetivo que tiene por más que aparente lo contrario. Quizá en otro tono, pero forma parte del género que Raimi introdujo en 1981 con “The Evil Dead”.
El guion de Sayagues y Alvarez presenta una propuesta argumental inspirada, pero el caso no se repite con sus personajes y diálogos. Quizá será por el hecho de que el original presentaba al querido personaje de Ash (Bruce Campbell), pero es difícil familiarizarse con los cinco protagonistas de esta versión. Solo dos de esos cinco destacan, con el personaje interpretado por Lou Taylor Pucci y la suerte de protagonista que es Mia. Para ser especifico, el personaje de Pucci es quien desata el infierno que todos están a punto de vivir, y por lo general, odio a ese tipo de personajes, pero esté está escrito de tal manera que permite ponerse de su lado entre su miedo y su aceptación del error que ha cometido, por lo cual es más interesante que el otro protagonista masculino, bueno, eso, o que Pucci demuestra más carisma, tampoco importa demasiado. Pasando a Mia, Jane Levy es otra arma secreta que guarda Alvarez, ya que su potencial queda plasmado durante 90 minutos que pulverizan a su personaje, y le permiten a Levy dar varias facetas, especialmente durante algunas escenas desde el sotano de la cabaña, donde los diálogos se cuestionan pero se dejan pasar al ser repetidos con un diabólica voz que acompaña varios de los mejores momentos.
Simplemente, enfocándome en la conclusión, Alvarez no mentía, son algunos de los 10 minutos más sangrientos que he visto, por más de que haga trampa con esa afirmación, pero a diferencia de mucho del terror que hemos visto en estos años, el final es el punto más alto de la cinta. Por más de que necesite entrar en los clichés para llegar hasta ahí, la película tiene claro que de continuar, debe aumentar el nivel, y sin arruinar más, digamos que no se acobarda al respecto.
En fin, el introducir tu primer largometraje con tanto a lo que hacer referencia y con muchas personas por satisfacer no es algo que le desearía a nadie, pero Alvarez y Sayagues son los primeros en superar el miedo y conseguir un buen resultado para aquellos que esperaron y saben lo que quieren ver. Desde donde se mire, si bien no triunfa en todo, este es un gran debut.
7
Anuncios

2 comentarios en “Crítica | Posesión Infernal (2013)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s