CRÍTICA | JACK EL CAZAGIGANTES

Nicholas Hoult y Eleanor Tomlinson en “Jack El Cazagigantes”

“Jack El Cazagigantes” es la primera de estas recientes adaptaciones de un cuento de hadas donde la historia no se siente obligada a girar 180 grados, y solo por eso encuentra un plus de respeto por mi parte. El caso es que sin las comparaciones a las demás, esta adaptación tampoco es algo tan gigante como el titulo sugiere.

Decir que la nueva cinta de Bryan Singer (Los Sospechosos de Siempre, X-Men) es la mejor entre estas modernas tomas de esos cuentos clásicos no es mucho, pero claramente es un avance si esto continua siendo una fase. La diferencia entre “Jack” y, por ejemplo “Hansel y Gretel: Cazadores de Brujas” o “Blancanieves y el Cazador”, es que la base principal se mantiene intacta mientras el resto de los detalles cambian pero no desentonan demasiado. Es una formula menos arriesgada que las que hemos visto hasta ahora, seguro, pero no se expone a los atroces giros que muchas de esas adaptaciones se han atrevido a tomar.
Esta interpretación encuentra a un Jack (Nicholas Hoult) más valiente y menos inocente que el del cuento. A pedido de su tío, él es enviado a la ciudad con un caballo y un carro para vender, pero durante un descuido el pierde su carro. Sin nada más que su fiel corcel para ganar algo de dinero, Jack acaba entregándoselo a un monje que le ofrece mucho al entregarle unas supuestas habichuelas mágicas. Al llegar con un puñado de habichuelas, el tío de Jack no hace más que enfadarse, y parte por su cuenta para ocuparse del problema.
Al caer la noche, la princesa del reino, Isabelle (Eleanor Tomlinson), escapa del castillo y acaba en la humilde casa de Jack debido a una fuerte lluvia. Con el caer del agua, una de las habichuelas se moja, y tal como en el cuento, la misma crece monstruosamente hasta las nueves y se lleva a la casa y a Isabelle con ella. Implicado en el asunto, Jack acompaña a los hombres del rey para rescatar a la princesa y una vez en la cima, la amenaza gigante se desencadena.
Irónicamente lo que más resalta a la vista, es, gracias a sus efectos, la gran escala que Singer se dispone a entregar una vez que la cinta se pone en marcha. Gracias al trabajo de los caros efectos digitales y un buen seguimiento de cámara, la mayor parte de las escenas son bastante estremecedoras entre el vértigo que causan las grandes alturas y lo enormemente amenazadores que se ven los villanos principales. Puedo empezar por ahí, para ser una película sobre gigantes nefastos y terroríficos, el departamento de efectos especiales y diseño hizo su trabajo. Lo que primero llama la atención funciona, y por muy poco, casi me distrae del resto, el cual no es tan notable.
Entre otro sub argumento que también ayuda a desatar la clave del film, Stanley Tucci es introducido como otro villano para la historia. Por más que Tucci siempre tenga mi apoyo, su argumento, por más que imprescindible, es irritable a medida que su personaje trata de ser tanto cómico como malvado. Con esto llega el hecho de que los sutiles cambios de tono arruinan el ritmo, y podrán no ser tantos como para desperdiciar la experiencia pero se sienten. El caso es que en esta oportunidad hubiera preferido saltearme esto, dado  que cuando abraza su lado aventurero y brutal, el film funciona. La suerte de épica conclusión es prueba de esto, a medida que todo está en su lugar para presentar los momentos más memorables. Es cierto que ese final debe haber costado tanto como media cinta, pero lo más importante es que el tono está en el lugar correcto.
Por más que los gigantes logren rellenar la pantalla, estos no la tocan hasta los primeros 40 minutos aproximadamente, por lo que claramente hay mucho que aguantar hasta ese momento. Para ser justos, la espera tampoco es del todo aburrida ni innecesaria. Tanto Isabelle como Jack son introducidos con lo suficiente para ser interesantes y para justificar una buena química entre los dos actores que los personifican. Sumado a esto, la primera hora es aprovechada para contar la leyenda de las habichuelas mediante una animación poco interesante, darle un especial interés a la inmensa raíz que toca el cielo, así como el tiempo y el peligro que tomaría escalarla. El principio también presenta Elmont (Ewan McGregor) el personaje más interesante de seguir. Es quien cierra este trio de personajes queribles y quien parece en una de las mejores escenas, la cual no está llena de efectos especiales. De cualquier manera, mirando cómo se miren todas estas instancias de la introducción, sobran algunos minutos.
No habiéndola visto en 3D, puedo darle crédito al hecho de que ese vértigo todavía se siente sin necesidad de otra tecnología de por medio, claro, quizá esta exprima aún más el efecto, pero lo dudo ya que no hace falta. Además, contando que es claramente una superproducción, por suerte la película no se ve del todo falsa y Singer opta por quedarse con unos cuantos escenarios reales, en vez de internarse en un cuarto cubierto de verde fluorescente.  Al menos con esa opción, el resultado se nota.
En el final, “Jack El Cazagigantes” no es un desperdicio. Solo por sus múltiples diseños y caros efectos especiales, vale la pena darle una oportunidad, pero eso es demasiado superficial como para acabar justificando lo que no funciona. Aunque, en cuanto a los cuentos de hadas modernizados, “Jack” al menos apunta a lo clásico, solo que no es tan divertida como debería ser una aventura de tal calibre.
5
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