CRITICA: GHOST RIDER: ESPÍRITU DE VENGANZA

Incluso con todos los saltos que hemos visto de los comics al cine, empiezo a creer que Ghost Rider es un superhéroe del cual no es posible sacar una adaptación que sea al menos decente, porque aunque admita que esta cinta es mas interesante que su predecesora (al menos en lo que intenta), “Ghost Rider: Espíritu de Venganza” mantiene el factor aburrimiento y mediocridad intactos, en lo que es una total perdida de tiempo.
Con un tono más oscuro y locaciones desérticas, esta suerte de secuela nos pone otra vez junto a Johnny Blaze (Nicolas Cage). Blaze carga una maldición que lo transforma en el vengador fantasma, un justiciero a merced del Diablo (Ciarán Hinds), a quien Johnny aun no logra controlar. Esta maldición, causada por un trato con el mismo satanás lo lleva a vivir de carretera en carretera  haciendo todo lo posible para no dejar que el vengador vea luz del día. Esta es la simple historia que uno ve en la primera adaptación y que se vuelve a contar en solo un par de minutos.
Juntando todas las piezas del argumento que recuerdo, la historia se resume en esto. Mientras Blaze se esconde del resto del mundo, una especie de monje motorista de una organización secreta (Si, algo extraño) llamado Moreau (Idris Elba) lo encuentra tras una no tan ardua búsqueda. Pero, ¿Para que quiere a Blaze? Bueno, ahí vamos. Como el Diablo no cuenta con todos sus poderes en su forma humana al habitar la Tierra, él necesita a un niño especial a quien transferir sus poderes. Este niño será un nuevo anticristo si el Diablo logra capturarlo, y Blaze es elegido por Moreau para protegerlo. En resumen, el argumento no es ninguna joya, por lo que empezamos mal y desde acá, todo va cuesta abajo.
Seré honesto, puedo aceptar una trama tan poco dimensional y sin sentido mientras me den algo de lo que agarrarme, pero cuando ese algo es la actuación de Nicolas Cage en la piel de Johnny Blaze, estamos en problemas. Cage parece haberse escapado de una jaula mientras grita, orina fuego y suelta frases vergonzosas. Soy un gran fanático de él (Cage), incluso con sus terribles últimos esfuerzos, pero hay un límite a todo ya que al menos sus películas mas recientes sirven como comedias no intencionales, esta tiene suerte si  la llaman película, porque es más una colección de escenas pegadas con poco interés. Y si bien hay un par de escenas interesantes en esa colección, el paquete completo es decepcionante.
Los directores Mark Neveldine y Brian Taylor son los verdaderos protagonistas incluso habiendo hecho un trabajo regular. La historia estaba perdida desde el principio y su interés por el elenco es escaso (Aunque seguro que se divirtieron viendo a Cage actuando como un animal) pero hay que darles crédito por su extraño e intenso trabajo de cámara. Si bien las escenas de acción no son muchas y exceptuando la última son todas bastante malas, los directores se jugaron mucho al filmar la acción. Se nota como siguieron a los autos y motos muy de cerca, y como crearon tomas poco convencionales para cuando el protagonista, cubierto por efectos especiales, desata su ira sobre el enemigo. Admito que los momentos como este funcionan.
Me gusto ver como intentaron ubicar la historia en un lugar que no fuera una ciudad (Aunque vaya uno a saber si fue por inspiración o por falta de presupuesto). Las tomas en el día son más que respetables pero para un superhéroe que claramente se relaciona mas con la noche, las escenas a oscuras son una pesadilla ya que, o uno no alcanza a ver que esta pasando, o muchas son solo un desperdicio como la absolutamente mediocre primera aparición del personaje en llamas.
El diseño del motorista fantasma es otra novedad que funciona. El mismo se ve feroz y su cráneo esta quemado de verdad, no como la primera vez que lo vimos, donde su cráneo parecía una vela. Este Ghost Rider esta muy bien diseñado y admiro mucho la cantidad de detalles que le pusieron, desde su campera de cuero calentándose hasta el agregado de humo en el fuego que lo rodea. Y bueno, si, orina fuego y en mi opinión eso suma unos puntos por tener el coraje de mantener algo asi en el producto final.
Aun con mi enojo y aburrimiento, mi desagrado esta ocupado en gran parte por mi decepción. Tenían todos los elementos para darnos una adaptación decente de este superhéroe, haciéndola violenta, exagerada, oscura y divertida en su alocada forma de ser. Mark Neveldine y Brian Taylor dirigen esto, y me pregunto ¿Era tan difícil volver a hacer “Crank” pero con Ghost Rider de protagonista? Al menos eso hubiera asegurado el entretenimiento. Pero no, todo es a duras penas  aquí, casi nada esta inspirado y salvo el trabajo de cámara al que estos dos directores nos tienen a acostumbrados no hay nada muy redimible. Ghost Rider toco fondo, y va a pasar un largo tiempo hasta que lo volvamos a ver por el cine.
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