CRITICA: EL DICTADOR

Uno tiene que al menos reconocer el trabajo de Sacha Baron Cohen por más de que no le agrade su humor. Él es un actor dispuesto a todo, capaz de decir o hacer cualquier cosa en busca de un par de carcajadas o aunque sea una simple sonrisa. Y si bien no rio con todos sus chistes, siempre estoy dispuesto a ver su nuevo trabajo, por lo que no podía faltar en la sala de “El Dictador”.
Desechando su plan de sumergirse en un personaje y buscar la gracia en situaciones reales, “El Dictador” es un film totalmente guionado, que si bien hace extrañar su método extremo y arriesgado, sigue contando con su humor incorrecto y su comentario tanto social como político, por mucho que este ultimo llegue a estar exagerado de mas. No garantiza un estallido de risas, pero si un par de carcajadas y momentos memorables e inteligentes, claro, si pueden aguantar al incorrecto y caricaturesco protagonista, el Almirante General Aladeen.
Cohen es obviamente el dictador al que refiere el titulo, Aladeen, quien reina la ficticia Republica de Wadiya. Él ha mantenido un mandato absolutamente deplorable, tras trabajar en el uso de armas nucleares, negar la venta de petróleo internacionalmente, y bueno, el ser un dictador en general.  Cansada de toda la situación en Wadiya y de su gobernante, la ONU decide amenazar a esta republica, obligando a Aladeen a dejar su país e ir a Nueva York para calmar las aguas. En el proceso y tras un par de giros realmente imposibles de creer (Como todo el argumento), Aladeen acaba por perderse en La Gran Manzana, obligado a hacer lo que sea para recuperar su puesto como gobernante y evitar una democracia en su país.
A simple vista, este es un argumento muy difícil de seguir con un personaje tan despreciable al centro de todo, pero la historia, sus personajes y su humor son tan excesivamente tontos que uno se rinde ante los chistes groseros, racistas, incorrectos y termina por reírse de las incoherencias tanto ciertas como lamentables que suelta este comediante ingles.
Cohen es reconocido por dejar a la vista los problemas de la sociedad Americana, y si bien sus métodos no siempre son los mejores, una que otra reflexión siempre llega entre risa y risa. Afortunadamente, “El Dictador” no pierde esta tradición y para mi sorpresa es la que hace un mejor trabajo en ese departamento. Entre el disparate, la película toca un par de problemas bastante importantes, culminando con un ingenioso y absolutamente correcto  discurso que personalmente me tubo sonriendo por un buen rato.
Como otros aspectos interesantes, el resto del elenco es muy bueno incluso si muchos pasan poco tiempo en escena y al mismo tiempo hay alguno que otro cameo suelto que no es imprescindible pero funciona. La música también esta muy bien pensada ya que durante toda la película se escuchan muchas canciones con la letra alterada por otra con el lenguaje de Wadiya, un lenguaje que asumo son un montón de balbuceos, pero por alguna razón fue de las cosas que mas recuerdo me dejo.
Por un segmento en los créditos, y por su corta duración (Dura alrededor de una hora y 25 minutos), diría que mucho material fue cortado para poder mantener la cinta mas redonda, por decir una manera. Muchas de las situaciones que vemos en los créditos son extensiones de otras escenas y algunas son algo totalmente diferente de lo que vimos en la película por lo que me lleva a pensar en el recorte de escenas. Señalo esto por el simple hecho de que mucho del material con el que nos dejan en los créditos es muy bueno y hasta hace uso de un actor muy cómico que solo tiene un línea en la película, pero en fin, que no es tanto algo malo sino una decepción. Aunque admito que todas las películas de Sacha Baron Cohen mantienen algo en común, que no duran más de una hora y 25 minutos, por lo que quizás el corte sea solo una costumbre del director y editor del film.
En lo que va del año, muchas comedias parecen haber perdido oportunidades, y si bien esta tiene defectos, “El Dictador” cumple su cometido, sin llegar nunca a la gloria de “Borat” pero dejando a “Bruno” (su film anterior) en vergüenza. La comedia tiene altos y bajos pero acaba por ser disfrutable, y a pesar de que no es tan inteligente como cree, el film garantiza fluides en cuanto a las risas, algún comentario de reflexión y otros chistes pasados de la raya, los cuales divierten, incluso con su naturaleza ofensiva.
Aquellos que han disfrutado de las propuestas que Sacha Baron Cohen ha ofrecido no encontraran desperdicio en “El Dictador”, pero por otro lado, si no se tiene un aprecio por este humor, diría que se abstengan, porque la cinta no les hará cambiar de parecer.
7
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